QUEBRADERO

Huachicol. ¿Caiga quien caiga?

Javier Solórzano Zinser. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón
Javier Solórzano Zinser. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón Foto: Imagen: La Razón de México

Así como resultan de enorme importancia las detenciones a marinos, empresarios y funcionarios involucrados en la red de huachicoleo, es también de enorme relevancia preguntarse por qué el exsecretario de Marina denunció el asunto desde hace dos años y no pasó nada.

Cuando se dio a conocer el decomiso de miles de barriles de petróleo en barcos en Altamira, Tamaulipas, dos cosas llamaron poderosamente la atención. Por una parte, cuestionarse cómo fue posible que toda esa cantidad de barriles pudiera moverse en los puertos mexicanos, y, sobre todo, en uno que tiene un gran movimiento vecino de Tampico.

Lo otro es que pareciera que habían llegado solitos a los astilleros debido a que no hubo una sola persona detenida. No fue el único decomiso hubo otros, pero en los hechos durante un buen tiempo no se supo nada de lo que había sucedido hasta que estos días se dio a conocer la red que involucra a gobierno, empresarios, e incluso a personajes de EU.

Lo sucedido se cruza con la reciente visita de Marco Rubio, Jefe del Departamento de Estado de EU, lo cual podrá tener que ver o no, pero como sea, resultó conveniente.

El Gobierno en los hechos está paulatinamente, a querer o no, poniendo en evidencia parte de lo que se hizo y no se hizo en la pasada administración. Independientemente de los cuestionamientos a aquello de abrazos no balazos, han venido apareciendo actos de corrupción que evidentemente se dejaron correr.

Las autoridades han tratado de establecer que el exsecretario de Marina no tiene nada que ver, porque incluso había denunciado “irregularidades”. Sin embargo, de manera inevitable, las cosas alcanzan a la pasada administración, porque se presume que en un país en donde los presidentes “saben todo lo que pasa”, un tema de esta envergadura debió llegar a la mesa de Palacio Nacional.

Si llegó o se atendió mal, si no llegó alguien lo escondió, y si se trató de proteger a alguien el asunto se mete en los lugares más recónditos de la corrupción, lo que vendría una vez más a cuestionar si en algunos temas los gobiernos de la 4T son tan diferentes como presumen en comparación a los de antes.

Todo lo que tiene que ver con el huachicol ni empieza ni termina con la detención de 14 personas. López Obrador aseguró en su gobierno que se había acabado con él, pero resulta que en el nuevo Gobierno se hace un decomiso que cuestiona la política que durante varios años llevó a cabo el Gobierno federal.

Las investigaciones y los resultados de éstas son un gran triunfo para el Gobierno, pero también son un inevitable cuestionamiento para la pasada administración. Es evidente que no lo van a explicitar, pero cada vez van surgiendo más elementos que cuestionan aspectos sobre la gobernabilidad de López Obrador.

La investigación está lejos de terminar. Habrá que ver qué hay detrás de la muerte del capitán de Marina Abraham Jeremías Pérez Ramírez, quien fue localizado sin vida ayer. Es una de las personas mencionadas por el exdirector de aduanas de Tampico quien se ha convertido en un testigo protegido.

Fue señalado por recibir sobornos por 100 mil pesos, los cuales habría recibido en una sola ocasión. Los motivos de su muerte todavía no se conocen, las primeras informaciones apuntan a que se habría suicidado.

El huachicol ha venido persiguiendo a Morena y más desde el asesinato de Sergio Carmona, quien, se asegura, tenía nexos estrechos con personajes de alto nivel en Morena.

Lo importante ahora es lo que vayan a hacer. Habrá que ver si entran en serio en los terrenos de “no habrá impunidad” y del “iremos hasta las últimas consecuencias, que caiga quien caiga”, más allá de que sea su lugar común; como sea, estamos ante un importante acto del Gobierno.

RESQUICIOS.

El cuestionado Partido Verde ya anda buscando un nuevo aliado o nueva conveniencia. En los últimos días ha ido quedando claro que se está rompiendo su alianza con Morena. Dicen que hay muchas “ratas” en el oficialismo, ya se les olvidaron los sobres amarillos.

Temas:
TE RECOMENDAMOS:
Javier Solórzano Zinser │ *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón