Bantú padecía de problemas cardiacos y atrofia muscular

Bantú padecía de problemas cardiacos y atrofia muscular
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Bantú, el gorila que murió hace unas semanas en el Zoológico de Chapultepec, padecía fibrosis miocárdica y atrofia de las fibras musculares, trastornos crónicos detectados en su especie cuando se encuentra en cautiverio, informó la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia (FMVZ) de la UNAM.

Esta conclusión es presentada, luego de los exámenes realizados desde el 8 de julio a partes del encéfalo, hígado, intestino delgado y grueso, riñón, testículo y páncreas, todos a petición de la Dirección General de Zoológicos y Vida Silvestre del Gobierno de la Ciudad de México.

“Esta lesión es consistente con la cardiomiopatía fibrosa, trastorno cardiaco crónico que se encuentra bien documentado en simios de este tipo al ser mantenidos en cautiverio. Es una enfermedad de causa desconocida “, informó la casa de estudios a través de la Dirección General de Comunicación.

De acuerdo con la FMVZ, tras procesar e incluir en parafina un segmento de pulmón para su estudio, se determinó que el animal padecía un transtorno crónico.

El informe además destaca: “especialistas llevaron a cabo la captura y contención química, según los protocolos aprobados internacionalmente.

“Para desplazar a un animal de esta especie se le debe contener químicamente a fin de garantizar su seguridad y la de las personas involucradas en el proceso”.

Sobre este hecho, el pasado 14 de julio el director técnico de Investigación de la Dirección General de Zoológicos de la Secretaría de Medio Ambiente, Fernando Cortés, dijo que aunque el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria no tiene registrada la medetomidina, que se inyectó a Bantú, no implica que no sea usada en gorilas.

“La medetomidina está recomendada para el uso en gorilas, lo podemos encontrar en documentos que hablan del manejo de gorilas”, explicó.

Subrayó que se usaron dosis bajas de las recomendadas por la combinación de sustancias y ante la necesidad de “una anestesia rápida, que era lo que queríamos para trasladoar a Bantú”.

Además respaldó la segunda dosis del coctel anestésico.

Este procedimiento fue avalado por la exdirectora del Zoológico de Chapultepec, María Elena Hoyo, aunque destacó que la medetomidina, se sugiere no sea usada si no hay certeza de que el corazón del ejemplar está en perfecto estado.

Bantú, según se ha podido saber, tenía sobrepeso, fibrosis miocárdica y atrofia muscular debido a la vida en cautiverio.

“Con un animal con sobrepeso y con un carácter —fuerza— especial debió haberse prevenido una valoración con electrocardiogramas, ecocardiogramas, sangre, ultrasonido, previo al proceso de transporte.

“Debían estar seguros de la salud de al animal previo de anestesiarlo, no al momento de hacerlo”, destacó la activista.

La Sedema puntualizó que esperará a los resultados de los exámenes totales para determinar las causas de la muerte de Bantú, especialmente el de toxicología que se hace en Texas, Estados Unidos.

Sin embargo, los resultados deberán analizarse especialistas, pues los resultados clínicos no resultan concluyentes dados por la sedación a Bantú en 2010.