A México lo roban, huyen y no los pescan

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
Por:
  • Carlos Urdiales

A nuestro país el combate contra la corrupción no le sale, parece una batalla salada. Somos destino atractivo para inversiones extranjeras, esa dinámica se refuerza con reformas estructurales instrumentándose pero, lastimosamente, continúa siendo motivo de alertas globales por lo vulnerable de su sistema legal; un país que genera dudas por su inseguridad y corrupción.

El tema no depende de un solo hombre o poder: la corrupción, la ilegalidad y la impunidad se enraizan porque combatirlas requiere del concierto de todos. Es natural que destaquen las pifias oficiales, las muestras de ineficiencia y colusión por obra u omisión.

Javier Duarte se le fue al ministerio público cuando aún despachaba en Xalapa, cuando el prófugo de la justicia ejecutó su último desplante antisocial, ir a la televisión nacional a decir que nada debía, ni temía. Luego se peló. Los abogados de la PGR aseguran que no lo tuvieron, que no fue suyo ni que lo dejaron ir.

A Guillermo Padrés Elías, exgobernador de Sonora, las autoridades federales se lo encontraron afuera de una estación de radio cuando acudió a cerrar su estrategia mediática-legal de defensa; que si no, lo seguirían buscando.

Otros actores políticos relevantes son los partidos, cada uno señala a los corruptos de enfrente. Las medidas “sin precedente” de expulsar o restringir derechos partidistas son acciones pírricas, sirven de poco y nada. Pretender lavarse la cara informando de sanciones domésticas sólo abona a su desprestigio, de por sí amplio y profundo.

El PRI anunció la suspensión de Roberto Borge, exgobernador de Quintana Roo. La expulsión, ¡uy, qué fuerte!, de Tomás Yarrington, gobernador de Tamaulipas hasta 2004, evadido de la justicia hace años a quien hoy busca la Interpol por petición de la PGR. En 2016 el PRI lo echa.

Partidos y autoridades electorales locales echan más combustible a esta hoguera nacional.

En Morelos hace dos años se discutió la validez del registro como candidato por el PSD de Cuauhtémoc Blanco para la alcaldía de Cuernavaca. El futbolista jugaba profesionalmente para el equipo Puebla. Algo no cuadraba. Pero el PSD hizo lo necesario para que el popular personaje estuviese en la boleta electoral en junio de 2015. Algo salió distinto al plan de asegurar el registro y las prerrogativas: el Cuau ganó.

Ante semejante chanflazo, los Yáñez quisieron ser los titiriteros de la marioneta contratada por 8 millones de pesos, pero se toparon con su titiritero mayor, su manager, Manuel Sanz. En medio de tal meleé, el gobernador Graco Ramírez vía el orgullo de su nepotismo, Rodrigo Gayosso, también jaló hilos. Luego llegaron otros perredistas para enredar más la cosa. Juicio político y la Suprema Corte intentando desenredar la madeja.

Agoniza el año y ni siquiera el Sistema Nacional Anticorrupción logra nacer, lo frenan y condicionan, los mismos que estelarizan estos insumos para el pesimismo nacional.

urdiales@prodigy.net.mx

Twitter: @CarlosUrdiales