¿Bolsonaro fascista?

Códice Maya contra Manifiesto Comunista
Por:

El 28 de octubre se llevará a cabo la segunda vuelta en las elecciones presidenciales brasileñas. Se enfrentan Fernando Haddad, del Partido del Trabajo (PT), y Jair Bolsonaro, del Partido Social Liberal (PSL). Aunque este último dice que su aspiración es convertir a Brasil en un país liberal, muchos brasileños, además de intelectuales importantes como Manuel Castells, lo han llamado “fascista”.

El fascismo es el nacionalismo genocida que floreció después de la Primera Guerra Mundial. Se caracterizó por el poder tiránico del Ejecutivo, la represión a la oposición y la masacre de minorías como judíos, homosexuales y gitanos. Abusar del adjetivo “fascista” es reprobable, porque ser comparado con Hitler es la peor injuria. Sin embargo, la preocupación de Castells no es gratuita. Bolsonaro, por ejemplo, es negacionista. Así como, en Europa, intelectuales neonazis niegan que existiesen campos de concentración, el brasileño afirma que los portugueses no esclavizaron a los negros pues éstos les habrían sido entregados por otros africanos, y que el golpe militar de 1964 no fue tal sino un cambio legal de gobierno.

En segundo lugar, pueden verse en Internet los videos de Bolsonaro mostrando opiniones extremas. Aunque algunas de ellas ocurrieron hace décadas o al calor de álgidos debates parlamentarios, otras son recientes y fueron cuidadosamente meditadas antes de ser lanzadas. Por ejemplo, al votar en 2016 por la destitución de la entonces presidenta Dilma Rousseff, Bolsonaro dedicó su sufragio al torturador Carlos Brilhante Ustra. Cabe recordar que Bolsonaro perteneció al ejército brasileño de 1971 a 1988, y durante ese lapso modeló su personalidad en oposición a la izquierda. Cuando antiguos guerrilleros, como Rousseff, llegaron al poder democráticamente, Bolsonaro lo vivió como un insulto hacia los militares que los habían combatido. En 2018, la humillante derrota de la expresidenta Dilma Rousseff en la elección al Senado coincidió con el triunfo en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de su némesis.

Pero vayamos a algunas de las causas estructurales del surgimiento de opciones neofascistas. Bolsonaro, como Trump, ha anunciado que saldrá del Acuerdo de París sobre cambio climático y afirma que “la escoria del mundo está llegando a Brasil”, refiriéndose a migrantes haitianos, senegaleses, sirios y bolivianos. En la época que vivimos, el Antropoceno, el desplazamiento de millones de personas se ha vuelto un riesgo normal y permanente. Cuando las lluvias se adelanten o retrasen por el cambio climático, migrarán innumerables agricultores de temporal y sus familias desde la India, Bangladesh, África y América Latina. El gobierno de Trump ya ha reconocido que el aumento de la migración desde Centroamérica es resultado del hambre. En este escenario, la egoísta extrema derecha florecerá. El fascismo se volverá a convertir en una sensibilidad política común. Junto a liberales y socialdemócratas, habrá frecuentemente candidatos neofascistas en las elecciones. Bolsonaro no es una ocurrencia tropical, sino un signo de los nuevos tiempos.