Charles Baudelaire: La soledad y la subcultura gótica

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Por:
  • yolanda_pica

París, 1827.— La familia Baudelaire enfrenta la muerte del padre; tenía 68 años y era un hombre culto; trabajaba como profesor y era un padre amoroso.

El pequeño Charles (6) está muy triste y se refugia en su joven madre: Caroline (34). Viene una etapa en que es el consentido de la casa; su hermana, la nana y su mamá lo envuelven de cariño, rodeado de juguetes, arte y música. Este paraíso desaparece cuando su madre se casa con Jacques Aupick, un soldado pragmático, poco educado, que llega a poner rigidez en la casa.

Su presencia en la vida de Baudelaire será escrita posteriormente: “Es bueno haber vivido alguna dura tiranía. Nos enseña a sentir el odio; es un terreno fértil para añorar la libertad, nos hace sacar nuestro encanto satánico”. De sus memorias destaca este segmento: “desde niño tuve una sensación de soledad, especialmente en la escuela rodeado de mis compañeros, tenía claro el horror y el éxtasis por la vida”.

En la adolescencia es un rebelde; es expulsado de la escuela, pero gracias a su genialidad y a su conocimiento de idiomas, habla y escribe francés, inglés, griego y latín, es aceptado en la facultad de derecho.

Pronto se dedica a la vida bohemia y se vuelve asiduo a una prostituta llamada Sara, calva, con estrabismo y que además le contagia sífilis. Su hermano mayor le consigue un tratamiento con opio, que le incrementa su sensación de tedio y tristeza.

Decide ser poeta y vivir libremente de la pequeña herencia que le dejó su padre.

Su padrastro (que ya es general) y su madre están escandalizados con su vida y tratan de convencerlo de que sea diplomático, pero es imposible. Con un notario le asignaron una pobre cuota mensual con la que sobrevive casi siendo indigente.

Baudelaire tenía episodios de depresión mayor, alternados con trastorno depresivo persistente antes conocido como distimia, una forma de tristeza crónica.

A los 24 años tuvo un intento suicida, que después se complicó con adicciones al alcohol, al opio y al hachís.

La depresión crónica se presenta hasta en 1.5 % de la población general y se trata con medicamentos antidepresivos y psicoterapia. Quienes no reciben tratamiento adecuado tienen el riesgo de desarrollar adicciones, como le sucedió a Baudelaire.

Siendo un genio encontró en la poesía una forma de enfrentar su tristeza. Escribió su obra maestra, Las flores del mal, en 1857; su libro fue condenado por el Tribunal de París y atacado por la iglesia por la crudeza con la que habla de la atracción de la belleza y el poder del mal y le da origen al movimiento simbolista.

Hizo la traducción al francés la obra de Edgar Allan Poe, de quien dijo era su alter ego por la gran identificación que encontró en él.

Su escandalosa vida de excesos se detuvo con una parálisis causada por la sífilis, que lo dejó sin poder hablar a los 41 años; murió 5 años después. Pasó a la historia como un poeta maldito.

A 150 años de su muerte es un punto de referencia para la subcultura gótica. El surgimiento de las culturas de los jóvenes ha sido analizado por disciplinas sociológicas y se observa que en nuestro siglo es un espacio encontrado después de la pubertad y ofrecen a los individuos funciones positivas en la etapa de transición a la adultez.

Dunja Brill, doctora en psicología por la Universidad de Bonn y autora del libro Goth Culture: gender, sexuality and style (2008), define a los góticos como individuos sensibles, interesados en la poesía, con tendencia a la intelectualidad, y con sarcástico sentido del humor.

La experta afirma que son jóvenes inteligentes que han rechazado la idea de que los adolescentes deben cumplir con ciertos requerimientos. Esta subcultura emergió en Inglaterra en 1980 y se acompaña de música como Bauhaus, ropa negra, caras pálidas con énfasis oscuro en los ojos, integra muy bien a ambos sexos y tienen un gusto especial por la literatura y las películas de terror. Sus orígenes intelectuales son escritores como Baudelaire y Edgar Allan Poe. En la actualidad, quienes los representan son Tim Burton y el recientemente laureado cineasta Guillermo del Toro.

La ideología de la cultura gótica enfatiza la igualdad y la autoexpresión. Son tolerantes y abiertos a sexualidad cada quien puede ser él mismo sin que sea ridiculizado. Mujeres y hombres se relacionan con otras personas con un tema de igualdad. Estas subculturas permiten un espacio de descanso en el desarrollo hacia la adultez.

Charles Baudelaire está sepultado en el Cementerio de Montparnasse.

En sus palabras: “La fatalidad posee cierta elasticidad que se suele llamar libertad humana”.