Déficit externo en la mira

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
Por:

Un elemento reciente de preocupación en el ámbito económico radica en el crecimiento del déficit externo. Aunque su monto actual no es alarmante y su nivel no aleja mucho de lo esperado para la inversión extranjera directa, es una de las variables clave a monitorear en la coyuntura.

La cuenta corriente de la balanza de pagos se ha venido deteriorando progresivamente, medida como porcentaje del Producto Interno bruto (PIB), después de la gran recesión. El déficit de la cuenta corriente después de alcanzar su nivel mínimo en 2010 equivalente a 0.5% del PIB (semejante al ocurrido en 1995 con la llamada crisis del tequila), ha venido incrementándose progresivamente hasta alcanzar casi 2.9% del PIB el año pasado, y probablemente, en este año alcance un nivel de 3.2% del PIB de acuerdo con la última encuesta de expectativas de Banxico.

La pregunta clave es ¿el nivel actual del déficit externo es preocupante? Para responder la pregunta anterior permítaseme hacer una pequeña analogía. El déficit de la cuenta corriente es tan preocupante, como cualquier otra deuda (de un país o incluso de un individuo) puede serlo. No es su monto lo que podría generar nerviosismo e incertidumbre, sino las causas que le dan origen y las vías que permiten financiarlo en el corto y largo plazos.

En este sentido y grosso modo pueden identificarse dos grandes causas que han promovido el incremento del déficit externo. En primer lugar, tomando la clasificación del Inegi, la balanza petrolera para sorpresa de todos (pensábamos que nuestra economía continuaría siendo superavitaria en petróleo), pasó de superávit equivalente a 1.1% del PIB en 2010 a un déficit de 0.9% el año pasado, es decir contribuyó con casi dos puntos porcentuales al abultamiento del déficit externo.

En segundo lugar, la balanza de servicios factoriales (que incluye fundamentalmente los flujos de intereses y las utilidades reinvertidas o remitidas al exterior), que pasó de un déficit de 1.3% del PIB a uno mayor de 2.9% en el mismo periodo, contribuyendo al mayor déficit externo de 1.6 puntos porcentuales del PIB.

Estas dos fuentes de mayor déficit se asocian a la mayor incertidumbre financiera internacional y a la acentuada caída en los precios internacionales del petróleo, así como a una creciente importación de gasolinas. En los primeros casos, posiblemente en el mediano y largo plazos logren atenuarse las causas del mayor déficit.

Respecto al financiamiento del déficit, generalmente éste se asocia con el influjo Inversión Extranjera Directa (IED) que debe ser equivalente al menos con el tamaño del déficit. Con excepción del 2015, durante los últimos años, los montos de la IED han logrado cubrir el déficit de la cuenta corriente, hecho que ha sido un factor que atenúa las preocupaciones. Sin embargo, la debilidad económica mundial ha mermado la dinámica de la inversión a nivel global, hecho que a su vez tiene un impacto sobre las expectativas de la IED en México. Siguiendo con los pronósticos de Banxico, los montos de la IED estarán sólo ligeramente por debajo del déficit la cuenta corriente en este año y el siguiente.

avieyra@banamex.com

Twitter: @ArturoVieyraF