Miércoles 2.12.2020 - 06:53

¿Dónde te agarró?

Emociones y decisiones
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Muchos dormían, otros leían y unos cuantos hasta de fiesta andaban cuando la tierra comenzó a temblar. Parecía que nunca terminaría y que la ciudad viviría una gran devastación, pero no fue así. El sismo de 8.2 grados de magnitud Richter no causó graves afectaciones en la ciudad.

Desafortunadamente no podemos decir lo mismo del resto del país. Hay 70 mil personas que se encuentran en refugios por los daños ocasionados en Oaxaca, Tabasco y Chiapas, mientras que el número de muertos se elevó a 90. Son muchas vidas las que se perdieron, además de las cuantiosas pérdidas económicas.

Pero algo bien hicieron los gobiernos desde el 85 que en la capital podemos presumir que tanto las personas como las edificaciones reaccionaron positivamente al terremoto. Las normas de construcción han sido observadas, evidentemente con rigor, de tal suerte que no hubo desgracias qué lamentar.

Y ni qué decir de las personas que, a partir del cataclismo de hace 32 años, en las escuelas fueron instruidas desde el básico No corro, no grito y no empujo hasta para ubicar puntos de reunión. Y en todo esto no podemos dejar de mencionar lo útil que ha sido contar con la alerta sísmica.

Un día antes se había disparado una falsa alarma, pero la noche del jueves nos alertó bien sobre el movimiento telúrico que se avecinaba. Somos verdaderamente afortunados de poder ser advertidos con esa anticipación de cualquier movimiento cuyo epicentro se encuentre en las costas del Pacífico.

Lamentablemente, otros de nuestros compatriotas no tienen esa ventaja y en cuestión de segundos sus vidas pueden ser transformadas violentamente. Lo que les resta por hacer es, desde luego, aplicar normas constructivas que ayuden a mitigar los efectos que hoy padecen.

Como lo he dicho en diversas ocasiones en este espacio, aquí, en la Ciudad de México, no debemos dejar de prepararnos para afrontar calamidades de esta índole. Y, por otro lado, las edificaciones más viejas que sí presentaron daños deben ser revisadas y atendidas a la brevedad. Tan sólo en la colonia Doctores hay algunos inmuebles que presentan cuarteaduras y separaciones considerables, y que difícilmente aguantarán otro sismo de no ser reforzados estructuralmente.

Mientras tanto, la solidaridad no ha dejado de hacerse presente en los dos centros de acopio que habilitó el gobierno de la capital. Más de 5 toneladas de agua embotellada, papel higiénico y comida enlatada con destino a las zonas afectadas han sido recibidas por parte de personas que se acercan al Zócalo.

Y después del susto no puedo dejar de mirar atrás y recordar esa mañana mientras me preparaba para ir a la escuela y la tierra se sacudió de la manera más violenta posible. Los mexicanos cambiamos mucho a raíz de eso, y lo ocurrido hace unas cuantas noches fue un recordatorio trágico para que nunca bajemos la guardia ni demos por sentado nada en materia de protección civil.