Dueño del cascarón

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
Por:
  • manuel_lopez_san_martin

El propietario del PAN en la CDMX Jorge Romero, ha querido gritar a los cuatro vientos su victoria en la contienda interna panista del pasado fin de semana, donde, a través de cercanos suyos, ganó 13 de 16 comités delegacionales.

El diputado en la ALDF no parece notar que de poco le sirve ganar adentro –donde ya era fuerza casi hegemónica-, si afuera su partido es un cero a la izquierda.

Para los panistas, lejos de entusiasmarles el triunfo de Romero, debería significar una mala noticia. El ex jefe delegacional en Benito Juárez ha convertido al PAN local en un zombi, un muerto que camina. Desde que lo tripula, el partido se ha transformado en una caricatura opositora al servicio del gobierno de la CDMX, sin agenda, sin causas y sin representatividad entre los capitalinos.

Bajo el liderazgo de Romero, que tiene como adorno en la dirigencia formal a Mauricio Tabe, cada año la marca PAN se ha devaluado. Cada elección, vale menos. Ya solo queda el cascarón.

Veamos: en el año 2000, casi ganan la Jefatura de Gobierno, con Santiago Creel; en 2003, tuvo 25% de los votos y ganó 17 curules en la ALDF; para 2009, se hizo del 20% de las preferencias y logró 15 legisladores locales; en 2012 solo tuvo 13 diputados; el año pasado alcanzaron el 14% de la votación y se quedaron con solo 10 legisladores; y en la elección de junio pasado, donde se eligió la Asamblea Constituyente, cayeron al 10%.

Así que Romero no ganó la interna por sus buenos resultados o porque los panistas busquen el éxito electoral de la mano de su líder, sino porque ha sabido imponerse. A costa, claro, de golpear a su partido.

En lugar de sumar, segrega a quienes pertenecen a otros grupos, margina a liderazgos con mayor arraigo y conocimiento entre los capitalino –senadores, diputados, ex funcionarios-. Necesitaría aliados y salir de su burbuja. Construir puentes. Pero al dueño del panismo local eso le estorba.

Lo que quiere son fichas y marionetas para negociar, dentro del PAN, y acomodarse con el gobierno capitalino, buscando prebendas y concesiones políticas y económicas. Por eso él vende que ahora controla dos terceras partes del Consejo Regional y que, si alguien quiere hacer alianzas con los panistas en la CDMX, deberá sentarse con él. No parece notar que su partido se desmorona y que será la coyuntura nacional la que defina una posible unión que, a dos años, ya luce cuesta arriba.

Romero, mientras, presume y grita su victoria. Una que solo retrata la estrepitosa caída que ha sufrido el PAN en la capital: valen menos de una tercera parte de lo que hace 16 años. Y contando…

-Off the récord

El mismo Romero ha pateado por debajo de la mesa a Federico Döring. Lo cierto es que el ex senador y actual diputado federal ganó en el otro territorio del PAN en la CDMX, Miguel Hidalgo. ¿Por qué importa eso? Porque Döring se ve como Alcalde en ese territorio a partir de 2018. Avanzó, pues… A propósito del PAN local, de nuevo, el dirigente –es un decir-, Mauricio Tabe, anunció la “depuración del padrón”. Más de uno no aguantó la risa. Suena a disco rayado… Hablando de grillas partidistas, la aduana que sigue es la del PRI: este mes habrá renovación en la dirigencia capitalina que todavía hoy encabeza Mariana Moguel.

m.lopez.sanmartin@gmail.com

Twitter: @MLopezSanMartin