El respeto de la nalga ajena es la paz

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Por:

Bibiana Belsasso

La semana pasada el senador panista Víctor Hermosillo declaró que presentará una iniciativa en el Senado de la República para que, si alguien se divorcia al año de casado, tenga que devolver a sus padres el monto total del costo de la fiesta; a los dos años el 80 por ciento y a los 5 años ya no se tendría que regresar el dinero a los padres porque, según él, “el costo ya se depreció.”

Cuando leí las declaraciones del senador debo confesar que no sabía si reír o llorar. La verdad, al cabo de unos segundos me preocupé muchísimo de que en el Senado se pierda tiempo en semejantes barbaridades.

Con la ley que propone el senador Hermosillo se estarían violando otras leyes.

El matrimonio es un acto de ejercicio libre de voluntad. Es un contrato y pueden darse circunstancias inexplicables que lleven a uno o a los dos cónyuges a solicitar la disolución de ese vínculo.

El Estado no puede llegar al extremo de que sus leyes impongan sanciones a los contrayentes de un matrimonio si no lo conservan por un año de casados.

Es vulnerar la libre voluntad de ambos. Esa libertad está estipulada en códigos civiles y familiares, dependiendo de las leyes de cada estado de la república.

Con respecto al aborto dijo: “es un mal y los poderes públicos tienen el deber de luchar contra él”. Y de las parejas que no quieren tener hijos afirmó: “Nosotros vemos en nuestro país y en los países europeos que las parejas prefieren tener un perrito a tener un hijo. Eso es absurdo porque no quieren comprometerse.”

Ahora resulta que, con lo que propone el senador Hermosillo, el Estado podría intervenir en la vida privada de las personas decidiendo si se casan, si se pueden divorciar, si tienen hijos o mascotas. Incluso si las personas hacen el amor o no.

Otra de sus declaraciones fue en torno a la mujer: “es su libertad dizque tomaron, pues les ha ido peor porque ahora los hombres se dan unas agasajadas bárbaras y no se casan porque están muy a gusto. Estamos en una crisis de valores muy grande.”

Habrá que recordar al senador que la vida ha cambiado. En este país 25 por ciento de los hogares es sostenido por mujeres, casadas o no. No les ha ido peor, porque mujeres que trabajan se han empoderado generando sus propios recursos. Ahora las que son económicamente independientes ya no tienen que aguantar a un marido que ejerza violencia física o psicológica sobre ellas o sus hijos.

Y en esta evolución de vida ya no sólo es que el hombre quiera agasajarse y luego no casarse. En la vida real hay muchas mujeres que quieren tener relaciones sexuales sin compromiso.

Muchas veces las sanciones son intimidatorias, pero, a diferencia de lo que dice el senador, si un hijo tiene algún problema con su cónyuge y debe llegar al divorcio los padres deben brindarles apoyo moral y no ver cómo los denuncian.

Muchos legisladores carecen de imaginación para proponer iniciativas que resuelvan los verdaderos problemas que no se han solucionado. ¿Por qué no se establece y se aplica que en un divorcio el cónyuge débil no quede absolutamente desprotegido, como hemos visto en miles de casos en este país?

En fin, lo que afirma el senador Hermosillo son tonterías para salir en los medios.

bibibelsasso@hotmail.com

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