El verdadero tigre enjaulado

Emociones y decisiones
Por:
  • rodolfoh-columnista

En una ciudad que se autoproclama progresista y que presume por todos lados sus libertades civiles, coexisten otros seres que han sido condenados a cadena perpetua sin haber cometido ningún crimen.  Viven detrás de unos barrotes, expuestos casi a diario a las miradas curiosas pero indiferentes a su cruel cautiverio: los cientos de animales confinados en los tres zoológicos que tenemos.

Este diario dio cuenta hace unos días de la muerte de “Tamba”, un chimpancé que murió después de 44 años de presidio en el zoológico de Aragón.  Irónicamente, quien dio la noticia fue la Secretaría de Medio Ambiente.  Y lo peor es que, orgullosos  anunciaron que en su hábitat natural, estos primates viven en promedio 35 años; pero que en cautiverio lograron que viviera una década más.

Estoy seguro de que si al pobre animal le hubieran permitido decidir, habría preferido vivir 10 años en libertad que cuatro décadas en prisión ¿Pero, qué podemos esperar de una sociedad a la que le tomó menos de un siglo acabar con todos los ríos que había en el que alguna vez fue un hermoso valle?

Aquí, a la menor provocación se organizan marchas y plantones en defensa de todo tipo de derechos, pero nadie alza la voz para terminar con la injusta sentencia que pesa sobre los animales en cautiverio.  ¿Les es verdaderamente imposible pensar en programas de rotación y reinserción de esas especies? ¿Nos van a decir que es muy costoso y complicado?

Lo peor es que tampoco los hombres del poder y del dinero han dicho nada al respecto. Son mecenas de las artes, de la salud y del acceso a la tecnología, pero tampoco a ellos se les ha escuchado decir nada.  Están, pues, abandonados a su suerte, con pocas voces que ruegan por una solución y que caen en oídios sordos.

Quise ver en la página del Partido Verde si había algún posicionamiento respecto a la  reconversión de los zoológicos y encontré una iniciativa de 2006, a la que no se le ha dado seguimiento.  En cualquier caso, después de la enorme irresponsabilidad que tuvieron al prohibir el uso de animales en circos, sin haber previsto los recursos para su cuidado posterior  y su reinserción a la naturaleza,   cualquier cosa que venga de ellos habrá que revisarla con lupa.

Hasta ahora no han dicho nada sobre el chimpancé, pero hay que entenderlos: bastante ocupados y preocupados andan con la posibilidad de que MORENA gane en Chiapas. Y por estas tierras, son muy pocos los políticos y miembros de la sociedad civil que les preocupa el tema. De los tres candidatos a la jefatura, solamente el del PRI se ha pronunciado a favor de la adopción de animales.  Claudia Sheinbaum, quien estuvo a cargo de Medio Ambiente, nunca hizo nada al respecto y Alejandra Barrales creo que no tiene ni la menor idea del asunto.

Ojalá los políticos de la ciudad, sobre todo ahora que andan en campaña, encuentren un poquito de congruencia y empatía por estos seres hermosos con los que compartimos el planeta.