Hay que recuperar la relacion con EU

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Por:

Rubén Cortés

En 13 meses, el Presidente Enrique Peña colocó de nuevo a México en el mapamundi. La cereza del pastel, su exitazo en Davos, donde fue aclamado como estadista.

Cisco Systems, Nestlé y PepsiCo le anunciaron la inversión este año en México de siete mil 350 millones de dólares; y las petroleras Lokoil (rusa) TOTAL (francesa) y British Petroleum (inglesa) mostraron interés en producir crudo aquí.

Se conoce como Mexico’s Moment y el Presidente, de la mano del Canciller José Antonio Meade, lo ha publicitado en 20 viajes al exterior: 21 con el que inicia hoy en La Habana, durante la Cumbre de la Celac.

Y, sí, está muy bien el retorno al mundo tras el provincianismo que caracterizó a Felipe Calderón, con su política exterior de paso tan lento que la bandera del nuevo gobierno libio ondeaba en la embajada de Libia aquí, pero nosotros todavía reconocíamos a Kadafi.

Los rebeldes habían sido reconocidos por Estados Unidos, Francia, Italia, España, Alemania, Reino Unido, Bélgica, Holanda, Etiopía, Nigeria, Marruecos, Bahrein, Colombia, Panamá, Nicaragua… menos México. La historia y la marcha del mundo importaban poco.

Sin embargo, nuestra relación más firme tiene que ser con Estados Unidos. El reto es encontrar una fórmula para potenciarla sin abrir las puertas a las agencias de seguridad de Washington para que anden aquí a sus anchas, como permitió Calderón.

Por ejemplo:

—Dos agentes estadounidenses que iban armados fueron atacados por narcotraficantes en San Luis Potosí, el 15 de febrero de 2011, uno de los cuales, Jaime Zapata, murió.

—Una camioneta blindada, con asesores estadounidenses coordinados con la DEA, la CIA y el Comando Norte, fue baleada en agosto de 2012 en Tres Marías, Morelos. El vehículo y los agentes fueron trasladados enseguida a Estados Unidos. México fue dejado al margen de la investigación.

Eso no puede volver a ocurrir. En cambio, es posible ensamblar una relación política firme y seria, que impulse aún más la económica, que es buena, aunque debe ser mejor: ahora intercambiamos mil 500 millones de dólares diarios, pero existe capacidad para que sea el doble.

Porque no debemos llamarnos a engaños: sólo un apoyo sensato y responsable de Washington en inteligencia, para localizar a los principales capos, aceleraría la contención definitiva del crimen organizado, como sucedió en Colombia con los líderes de la narcoguerrilla de las FARC.

Hay que hacer entender a Estados Unidos lo que hasta ahora ha sido imposible: el narco en México se le convertirá en un problema de seguridad nacional. Colombia lo logró, tras la llegada de Chávez al poder. Sólo entonces la Casa Blanca la apoyó de verdad para reducir a las FARC.

Estados Unidos tiene que entender y México saber explicar.

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