Miércoles 8.07.2020 - 16:16

La campana por la Rectoria de la UNAM

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
Por:

Guillermo Hurtado

El proceso oficial para la elección del próximo Rector de la UNAM comenzará dentro de dos meses. Sin embargo, ya desde ahora estamos observando toda suerte de movimientos políticos. Algunos de ellos, he de decirlo, son preocupantes.

En varios medios de comunicación han estado apareciendo golpes bajos en contra de los probables candidatos a la Rectoría. Se equivocan quienes piensan que arrojando lodo a los contrincantes van a convencer a la Junta de Gobierno de votar por sus candidatos. La Junta de Gobierno no se guía por lo que se dice en los periódicos y, mucho menos, por los rumores que se esparcen sin mayor sustento. La Junta de Gobierno de la UNAM está integrada por personas con mucha experiencia y, sobre todo, con un gran sentido de responsabilidad para con la institución y con el país.

Las universidades son comunidades humanas como cualquier otra. Por lo mismo, se puede y se debe hacer política dentro de ella. Pero lo menos que se puede esperar es que esa política sea de altura.

Una universidad es una institución orientada a la búsqueda desinteresada de la verdad. El trabajo de la ciencia es descubrir la verdad en medio de todo aquello que la oculta. Por lo mismo, la política universitaria debe estar guiada por un respeto irrestricto a la verdad. Las mentiras, las fabulaciones, las exageraciones, las citas fuera de contexto, las suposiciones sin sustento, las calumnias no pueden ser parte del discurso político de un universitario genuino. Quienes incurren en esas trampas no sólo se desprestigian ante el resto de la comunidad académica, sino que perjudican la imagen de la UNAM. Es por ello que quienes queremos que la institución no salga debilitada de este proceso, sino que, por el contrario, resulte fortalecida, lista para continuar con sus tareas, no podemos dejar de reprobar esas intrigas.

Se dice con frecuencia que la universidad debe tener una función crítica. Eso es muy cierto, pero la crítica universitaria siempre debe estar basada en argumentos válidos, en datos comprobables y en propósitos valiosos.

Cuando se pone el énfasis en la búsqueda de la verdad, se entiende mejor por qué la crítica dentro de la universidad siempre debe ser constructiva. Por ejemplo, si un científico ofrece objeciones a la investigación de uno de sus colegas no es para perjudicarlo, sino, por el contrario, para ayudarlo a salir del error y reencaminarlo en la ruta hacia la verdad. Es por eso que una universidad puede ser un espacio de crítica muy exigente y, al mismo tiempo, una comunidad solidaria de investigación. Ese mismo espíritu de colaboración es el que debemos preservar en la política universitaria.

Lo dije en un artículo anterior pero ahora lo repito: el debate sobre la UNAM no es sobre personas sino sobre ideas, valores y proyectos. Los universitarios tenemos que hacer un examen cuidadoso y objetivo de la situación de la UNAM y del país en su conjunto. Es ahí en donde debemos fijar la atención durante los siguientes meses. Si queremos que la UNAM sea parte de una cruzada para rescatar a nuestro país de la crisis, debemos ser responsables y cuidar a la institución durante este proceso.

La UNAM es una comunidad muy plural. Sus diferencias la enriquecen, pero cuando se ponen por encima del interés colectivo resultan perjudiciales. No se trata de calcular qué conviene más a nuestros intereses personales, sino de reconocer que beneficia más a la institución en su conjunto. La UNAM no es propiedad de nadie: de ningún individuo, de ningún grupo. Permítaseme ser reiterativo: la UNAM es de México, se debe a México, su misión es estar al servicio de México.

Hoy más que nunca debemos recordar el legado intelectual y moral de nuestro fundador Justo Sierra y del Rector José Vasconcelos. La Universidad que ellos concibieron e impulsaron era una institución con una relación muy especial con la Nación. Lo que se debe debatir no es de qué manera la UNAM va a beneficiar o perjudicar a éste o aquel grupo o individuo, sino cómo puede a servir a México de la mejor manera. La circunstancia nos exige dejar atrás las bajezas para alcanzar las alturas desde donde todo se observa con mayor transparencia.

guillermo.hurtado@3.80.3.65