Maduro: criminal de guerra

Trump contra la ciencia
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La creciente crisis humanitaria en Venezuela ha desbordado sus fronteras provocando un éxodo sin precedentes hacia sus vecinos. Este fenómeno está presionando a economías como la colombiana que, por más política de brazos abiertos que tenga, empieza a sentir el peso de subsanar la miseria que ha cernido Maduro sobre su propio pueblo.

Perú, Argentina, Ecuador, Colombia, Chile, Paraguay, Estados Unidos, México… prácticamente todas las principales economías del continente se han unido para, por fin, entrar en acción y detener, como sea, el desastre de la Venezuela de Maduro.

Esta crisis diplomática internacional ha tenido tres capítulos interesantes en los últimos días. Del escándalo de las pláticas que supuestamente ha sostenido el gobierno estadounidense con la oposición para organizar un golpe de Estado y las peticiones que algunos grupos han hecho a este gobierno para intervenir militarmente en el país latinoamericano, se desprende la preocupación de un inminente brote de violencia que, lejos de amedrentar al presidente, lo justifica para continuar con sus medidas infames en aras de la seguridad nacional.

Asimismo, el supuesto atentado con drones a la vida del mandatario ha afirmado esta narrativa que prepara el terreno para un enfrentamiento armado. Maduro ha culpado expresamente a los gobiernos de Chile, Colombia y México, amenazando con detener a miembros de sus cuerpos diplomáticos por participar en actos terroristas, reflejando que las acciones internacionales de estas naciones le están poniendo el agua al cuello.

Por último, Argentina, Chile, Paraguay, Perú y Colombia presentarán en estos días una petición a la Corte Penal Internacional de La Haya para que se inicie una investigación formal contra Maduro por crímenes de lesa humanidad. Basándose en los reportes de la OEA y la ONU, el contingente argumenta tener evidencias de torturas, desapariciones forzadas, asesinatos y genocidio aplicado por medio de la falta planificada de alimentos y servicios básicos de salud.

Nicolás Maduro está acorralado, lo que lo hace sumamente peligroso. Con el pretexto de la seguridad nacional, el control sobre la población y las detenciones arbitrarias se han hecho mayores. Frente a los que apoyan una intervención internacional inmediata, están los que esperamos que existan actores diplomáticos que hagan entrar en razón al presidente y le ofrezcan una salida que  perciba digna para hacerse a un lado y permitir que la ayuda fluya y se inicie el largo camino a la restauración de la democracia y la dignidad. Maduro no merece ningún tipo de concesiones, es un dictador criminal, sin embargo, el pueblo venezolano debe ser protegido de este loco que está dispuesto a inmolarlo en su inevitable caída.