JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
Por:

Que recordar es volver a vivir, dicen. Pues bien, Sr Lector, le voy a dar a usté un empujoncito, porque hoy dos nombres conocidos y sin duda memorables, hacen reaparición en escena.

Por un lado Roberto Sneider, sí, el mismo de la sensacional Dos crímenes y la no tan sensacional pero sí muy cuidada (en términos estéticos) Arráncame la vida. Shneider probó con su primer filme su vena y capacidad comica y sin duda con Me estás matando Susana remata con gol.

Me estás matando Susana nos presenta a Eligio, interpretado por Gael García, quien al igual que el director, anota de manera constante, y demuestra, una vez más, que es un histrión muy eficaz sea cual sea el género en el lo pongan. Eligio es actor, uno que no a destacado en su carrera pero es sin duda de los más socorridos en su grupo de amigos y “amigas” cuando de una buena juerga se trata.

Susana (una Verónica Echegui, tanto cuanto impavida en el personaje), su mujer es en cambio una aspirante a escritora que no sólo no sigue los pasos de su marido pero que además está cada vez más cansada de ellos, y ya lo sabe usté, todo por servir se acaba; un buen día Susana desaparece, Eligio la busca y la encuentra, y claro, se da con la pared, ella está teniendo un affair, eso que llaman una cucharada de su propio chocolate, para un hombre que además no puede dejar de lado, aunque lo intenta, el machismo que parece más cuestión de educación que de convicción. La historia aquí sólo comienza, y créame Sr Lector, va usté a disfrutar mucho el desarrollo y el desenlace.

El filme está basado en Ciudades desiertas de José Agustín, como sucedió con las anteriores (Dos crímenes, de Jorge Ibargüengoitia o Arráncame la vida, de Ángeles Mastretta) el director confía en el formidable texto, pero lo reubica en nuestra época haciéndolo vigente y empático con el público al que está dirigido.

Es, sin duda, motivo de alegría encontrarse con este tipo de propuestas en nuestra industria, que, como en otras ocasiones he dicho, equilibran esa balanza entre la critica, y el público en general, regalándonos una comedia no sólo inteligente, también absolutamente disfrutable.

Pero ya le decía yo que hoy había combo, así que haciendo gala de una tremenda bipolaridad, le damos vuelta a la moneda para encontrarnos con un director que desde que apareció en escena ha sorprendido a propios y extraños.

El tailandés Apichatpong Weerasethakul, ganó la Palma de Oro a Mejor Película en Cannes 2010 por El tío Bonmee recuerda sus vidas pasadas. Hoy nos regala Cementerio de esplendor.

Filmada en la provincia de Khon Kaen, de la que el director es oriundo, nos acerca a un grupo de soldados que sufre una inexplicable enfermedad que los hace pasar dormidos buena parte del día. Jen (Jenjira Pongpas Widner, su actriz fetiche) los cuida de manera voluntaria y poco a poco desarrolla un profundo lazo con uno de ellos, Itt (Banlop Lomnoi).

A través de los esporádicos despertares y del encuentro de Jen con otros personajes, por ejemplo una medium, el realizador va cubriendo de capas y significados la realidad: el hospital fue montado sobre un antiguo cementerio de reyes que se alimentan de la energía de los soldados para seguir luchando.

El director nos muestra de lleno su cultura y retrata con auteticidad la naturaleza misma de ese espíritu, que de manera intangible adquiere entonces la película y le da un ritmo de largos respiros que buscan sumergir al espectador en una completa y compleja experiencia.

Y aunque nos sugiere algunos violentos episodios de la historia de Tailandia, la atmósfera final es de aceptación, curiosidad, búsqueda, pasión por uno y por los otros, por lo vivido. Un dato más Sr Lector, la fotografía de esta cinta corre a cargo de Diego García, orgullosamente mexicano; sí, estamos expandiendo las alas, y cada vez volamos más lejos. Que las disfrute usté.

urrutiaximena@gmail.com