¿Modelo vietnamita en Cuba?

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Por:
  • larazon

El pasado sexto congreso del Partido Comunista de Cuba, el primero en 14 años, ha desatado una polvareda informativa, comprensible aunque distorsionante. Muchos analistas han concluido que a partir del mismo se echa a andar en la isla el modelo vietnamita y no ha faltado quien atribuya a la reunión el inicio de una transición al mercado y la democracia en la isla.

Lo más importante de este congreso, la aprobación de los Lineamientos de política económica, fue logrado, en realidad, durante los debates locales y regionales en las bases del Partido Comunista. De esos debates surgieron propuestas incorporadas en dichos Lineamientos, como la ampliación del trabajo por cuenta propia, la dramática reducción del sector laboral estatal, la eliminación gradual de subsidios al consumo —como la libreta de abastecimientos—, el mejoramiento de los servicios públicos y la eventual autorización de la compra y venta de viviendas y automóviles, que tendrán un impacto favorable en la maltrecha economía cubana.

Los límites y las exclusiones, sin embargo, marcan el verdadero alcance de este congreso. Raúl Castro reconoció que, antes de la elaboración de los Lineamientos, fueron excluidas 45 propuestas ciudadanas porque defendían una “concentración de la propiedad”, que está en contradicción con la “esencia del socialismo”. Es evidente que dichas propuestas están relacionadas con la apertura de la pequeña y la mediana empresas privadas, con capital nacional, y que las mismas no tienden a la concentración de la propiedad sino a la desconcentración de ésta, mayoritariamente en manos del Estado cubano.

La exclusión de esas 45 propuestas sería suficiente para ubicar la autodenominada “actualización del socialismo cubano” fuera del modelo chino o vietnamita, ya que en estos países el Partido Comunista sí tolera la pequeña y la mediana empresas privadas. Raúl Castro y sus asesores, por tanto, se internan en un territorio sumamente peligroso, al propiciar una reducción de la fuerza laboral estatal cubana, en casi un 50%, sin generar suficientes condiciones de mercado para asimilar a esa población desocupada.

La convocatoria al sexto congreso planteó un tema único, el económico, a debatir por los mil delegados reunidos. Sin embargo, en su Informe Central Raúl Castro trató varios temas políticos, como el de la permanencia de los líderes en los cargos públicos o el de la renovación generacional de las élites, que tampoco apuntan hacia una aproximación plena al modelo vietnamita o el chino.

La idea de que el tiempo de duración de los funcionarios en los cargos públicos coincida con los quinquenios que periodizan las funciones del Estado, el gobierno y el partido es similar a la que predomina en Vietnam y China. Sin embargo, el problema de la “falta de relevo generacional” en la cúpula, reconocido por el propio Raúl Castro, distingue, una vez más, al caso cubano del chino o el vietnamita, ya que en estos países se procedió a una separación, en vida, de los líderes históricos de los principales cargos públicos.

rafael.rojas@3.80.3.65