Miércoles 30.09.2020 - 16:36

¿Quién dirige?

Emociones y decisiones
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Imposible sustraerse de la noche más futbolera de la capital, cuando se enfrentan dos equipos que generan tanta pasión entre nosotros: Pumas y América. Y a propósito de la vergonzosa derrota de los universitarios, una querida amiga, quizás una de las mentes más sarcásticas y agudas que conozco, publicó el tuit de la temporada: ¿Quién es el DT de #PUMAS??? Aurelio Nuño???”.

Debo reconocer que ese comentario, hizo que fuera más llevadera mi frustración futbolística y que todavía me siga riendo. Para colmo, se encimó la noticia sobre el relevo en la dirigencia del PRI y la renuncia de Dunia Ludlow, una de los ocho que conforman la paupérrima bancada tricolor en la Asamblea.

Ya después del tercer gol, todo se derrumbó dentro de mí, como dice ese clásico de Emmanuel. Y tengo la misma sensación cuando veo plazas llenas de pejezombis, encuestas desbordadas, y la esperanza de muchos puesta en los empresarios (unos genios de la política).

Y lo peor de todo es pensar en la impunidad, porque no hemos llegado hasta aquí gratuitamente. Torpeza tras torpeza, ese pequeño grupo, responsable de la ansiedad que padecemos millones de mexicanos, pavimentaron esta ruta al precipicio. Mañana, ellos estarán disfrutando de la vida en Europa o en alguna paradisíaca isla caribeña, mientras nosotros quedaremos aquí varados.

Entre tanto, Paco Ignacio estará susurrándole al oído al Peje sobre cuáles empresas expropiar, a qué medio silenciar o a cual periodista perseguir. Y Claudita tendrá a Martí y a Noroña a su lado, viendo de qué negocio se hacen, mientras la ciudad se cae en pedazos.

Ya una vez el Presidente les dijo a los periodistas que estaban equivocados ante el destape de Meade por parte de Videgaray. Y hoy de nueva cuenta dice lo mismo cuando le preguntan sobre un pacto para que no llegue López Obrador. Ya no sabe uno ni qué pensar, pero lo que es incontrovertible es la conclusión al ver las caras largas de Juárez Cisneros y de Meade durante el relevo de Ochoa.

En el futbol, lo que no se hizo en 75 minutos, difícilmente se puede recomponer en los últimos quince. Quedan ocho semanas de campaña, así que podemos ir olvidando la posibilidad de que estas mentes brillantes construyan a un candidato que arrase con la pasión y el apoyo del respetable, pasando por la destrucción del contrincante inmediato. En tan poco tiempo, si no tienen montado algo que junte y mueva al electorado que comparte el temor al populismo, esta partida está perdida.

La derrotas en el futbol se pasan pronto, aunque hay unas que nunca se olvidan, como el 7-0 que nos recetaron los chilenos. Pero las próximas elecciones no son una justa deportiva, el futuro del país está en juego.

Y preocupa muchísimo ver que tanto los jugadores como los responsables de la estrategia, hayan llegado al último cuarto de hora con dos goles en contra, desmotivados y dispuestos a ser goleados. Es tiempo de definiciones, como la que recientemente tomó la diputada priista (aunque ella a favor de ya saben quién).