Rebelion de perdedores en el PAN

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Por:

Ubaldo Díaz

Desde que Jorge Luis Preciado Rodríguez dejó la coordinación de los senadores panistas para irse de candidato al gobierno de Colima, los blanquiazules venían trabajando unidos. Sacaron el nombramiento de Medina Mora como embajador en Estados Unidos, el Sistema Nacional Anticorrupción impulsado por Ricardo Anaya desde la Cámara de Diputados, vaya, hasta firmaron todos juntos un desplegado de apoyo a su compañero Ernesto Ruffo. Pero la ambición personal de unos pocos, muy pocos, amenaza la precaria unidad que habían logrado construir en los últimos meses. Los protagonistas de esta historia son los mismos de siempre y tienen una característica, son perdedores. Son Ernesto Cordero y Héctor Larios.

 Cordero Rebelde. El principal impulsor de la división al interior de la bancada es el senador Ernesto Cordero, quien, como usted recuerda, responde a los intereses de Felipe Calderón y fue destituido por Gustavo Madero cuando ocupaba el cargo de coordinador del grupo parlamentario. Ahora quiere recuperar la coordinación a través del senador Héctor Larios y la presidencia de la Mesa Directiva a través del senador José Rosas Aispuro. Quiere ser el poder tras el trono, el hombre fuerte, pero su historia no le ayuda. Nunca ha ganado una elección, es senador por obra y gracia de su amigo Calderón que lo puso en la lista de plurinominales; perdió ante Josefina Vázquez Mota en la contienda interna por la candidatura a la Presidencia de la República y perdió contra Madero en la carrera por la presidencia del PAN. Su más reciente derrota fue en la recién terminada elección interna ya que su candidato Javier Corral, al que apoyó con todo, fue literalmente arrastrado por la fuerza de Anaya, quien lo dejó en un marcador de 81-16.

 Larios en Campaña. A pesar de su larga historia en la política, el senador Héctor Larios parece un novato en su búsqueda de la coordinación del grupo parlamentario panista. Sus allegados se han encargo de filtrar a los medios que Anaya se comprometió a darle el cargo, pero en cuanto vieron que Madero no será el coordinador de los diputados, se asustaron y se desbocaron. Empezaron a decir que Anaya no tiene palabra y que Larios había logrado sacar la firma de los representantes de Corral para admitir su derrota, como si tuvieran elementos para impugnar una paliza de cinco a uno. Héctor Larios es simpático, tiene buenas puntadas, tiene experiencia pero en este trance, aconsejado seguramente por Ernesto Cordero, ha preferido dar de topes al pesebre. En este caso, no falta el voto de Javier Corral, quien, dicen, ha vetado a Larios de la misma manera en que Cordero vetó a Roberto Gil Zuarth para ocupar la Presidencia de la Mesa Directiva. Por cierto, anoche el joven maravilla, Ricardo Anaya, desde ayer se convirtió formalmente en el líder del panismo.

ubaldodiazmartin@hotmail.com

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