Lunes 25.01.2021 - 17:18

Sobran muertos (y rabia)

Fase 2
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De acuerdo con cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, en México durante el mes de agosto se cometieron 161 mil delitos (números redondos), 24 mil en el Estado de México, 20 mil en la Ciudad de México, 10 mil en Jalisco, 8 mil en Baja California y 7 mil en Nuevo León.

De enero a agosto han ocurrido un millón 230 mil crímenes en el país. 2018 será el año más violento desde que esta macabra estadística se construye.

Durante la semana que terminamos, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos documentó dos ejecuciones por parte de soldados y policías estatales de Puebla. Los hechos ocurrieron en mayo del año pasado en El Palmarito. Los protagonistas fueron fuerzas federales, locales y ladrones de hidrocarburos en el llamado triángulo rojo del huachicol.

En esa comunidad, sometida por criminales que incluso cuentan con su propio sistema de videovigilancia para no ser molestados durante la ordeña a los ductos de Pemex, ladrones mataron a un soldado, minutos más tarde, así lo revelaron las grabaciones de cámaras públicas y de huachicoleros, un soldado y un policía mataron a dos personas que ya estaban sometidas.

Condena enérgica de la CNDH por los asesinatos. Debate brutal entre quienes combaten al crimen dentro y fuera de los márgenes de la Ley. Castigo merecido al militar y al policía, empatía de unos con ellos cuando se sabe que, por la espalda, ésos que ya estaban sometidos habían ejecutado a un compañero de arma. Sobra rabia y eso lleva a situaciones de alto riesgo. ¿En qué momento se cruza la delgada línea que separa justicia de venganza?

Cuando un nuevo sistema penal, que tras ocho años de implementación (2008-2016) no se acomoda a la realidad. Cuando falta de capacitación y exceso de corrupción construyen puertas giratorias que toleran que por igual ladrones o asesinos entren y salgan de prisión impunemente.

Cuando las fosas clandestinas se hacen públicas. Cuando traviesos adolescentes juegan a asaltar protegidos por sus padres, cuando la policía capitalina queda inerte, rebasada por una plaga sin freno y sin miedo a justicia alguna, excepto, a la de un justiciero que los mate en caliente.

Cuando los homicidios dolosos en el país crecen 17.6 por ciento, 18 mil 835 asesinatos y contando. Cuando los feminicidios van al alza y llegan a 538. Cuando se denuncian 840 secuestros.

En Guadalajara, el surrealismo cobra forma de tráileres fúnebres. Cadáveres que sobran y espacio que falta para almacenarlos hasta no ser identificados e integrados a la base nacional de datos, tal como mandata el Artículo 128 de la Ley de 2017 sobre personas desaparecidas.

En Guerrero y en todo México, cuando estamos por cumplir cuatro años que 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecieron para siempre. Presente la lucha y la causa con renta política, nueva comisión de la verdad para lucrar con el dolor infinito de padres huérfanos de hijos.

Nos sobran muertos, nos sobra rabia. La pacificación del país está más allá de los discursos, de pedir perdón desde lo más alto del nuevo poder. Está en la estadística, en la nota cotidiana, en la plática familiar, en la esquina, en el autobús, en la explanada de la UNAM, en Ayotzinapa, en Puebla.

La paz vendrá de la mano con políticas públicas coherentes, serias, asumiendo costos y construyendo legalidad. Algo diferente sólo alimentará la estadística, el dolor y la rabia.

19-S. La tierra grita

¿Estamos preparados ante la posibilidad latente de un nuevo terremoto de gran magnitud? El terremoto de mayor magnitud en un siglo llegó desde el mar, al sur de Chiapas y derribó casas, escuelas, centros de trabajo y el patrimonio de miles de familias.

¿Era inevitable que personas murieran? Sólo pasaron 12 días cuando otro sismo sorprendió al centro del país, a su vulnerable y sobrepoblada capital. Más vidas. Nueva tragedia.

Azteca Documentales, con la directriz de Benjamín Salinas Sada, presenta 19-S. La tierra grita. Estreno este sábado a las 17:00 por ADN 40 y el segundo episodio el próximo 29 de septiembre, misma hora y frecuencia. No se los pierda.