JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
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Sí, Sr. Lector, hoy se estrena Escuadrón Suicida, no sólo en nuestro país, prácticamente en el mundo entero, y adivinó usté, de esa hoy y aquí, no vamos a hablar. Pero no se preocupe, si es de su interés, información le va a sobrar.

Dicho eso, le propongo entremos en materia, y es que junto al ataque suicida (suicida y muerto, muy muerto, por decir lo menos) se estrena, de forma tardía, una película francesa. Tardía porque el filme es de 2014; sin embargo, llega apenas a nuestras salas, la buena noticia es que el cine hoy día resiste más el paso del tiempo que el mismísimo Dorian Grey. (Cabe aclarar que la cinta ya había estado aquí previamente en el tour de cine francés)

Tres Corazones llega de Francia, y ya sabe usté que los franceses tienen esa virtuosa capacidad de llegarnos hasta la médula, y entre estrujos y abrazos vamos encontrándonos con esa posibilidad tan única de acercarnos a sus personajes como si fueran miembros de nuestra familia.

El director del filme, Benoît Jacquot de la mano de su magistral elenco: Benoît Poelvoorde, Charlotte Gainsbourg, Chiara Mastroianni, Catherine Deneuve, nos regala un viaje en donde el que busque un entendimiento lógico puede que no llegue muy lejos, pero el busque un estado de excitación emocional, quizá termine encontrando la exquisita sensación de la magia del destiempo.

El realizador nos plantea un triángulo amoroso que está absolutamente basado en la casualidad (o quizá debería decir causalidad), lo circunstancial pues, la suerte, y es que ya lo sabemos, en cuestiones de amor todo puede pasar. Se trata de un melodrama que se acerca de manera peligrosa, literal y metafóricamente, al thriller, cosa que puede sonar compleja, pero como siempre sucede, con la correcta ejecución tendremos no sólo una película articulada pero una también muy atractiva. La selección de elementos que hace el director, la tensión que maneja con su narrativa y a través de cada personaje, e incluso la idea de intriga, modulan el desarrollo melodramático, sin posibilidad de desmesura. Una historia de amor, si, pero oscura, muy al característico estilo galo. Jacquot mueve a sus personajes en la ficción como piezas suspendidas por el azar; y es el cineasta quien logra que tengan sentido y forma. Es lo que pasa con el cine, logra dar vida y sentido al imposible.

Un personaje más se hace fundamental en el filme, y es que la música de Bruno Coulais (Los chicos del coro, Los mundos de Coraline...) logra crear una atmósfera intrigante así como un diálogo con la imagen, como debe ser en el séptimo arte, donde la asociación de ambos elementos no sólo se complementan, pero se alimentan. Así la música crea un escenario que da sentido tanto al melodrama como al thriller mismo.

Jacquot de manera efectiva utiliza y ejercita al azar, no como recurso narrativo sino como pura síntesis vital, de manera que hace que sea mucho más atractivo ver cómo se enamoran sus personajes de lo que es verlos retorcerse y dar vueltas en medio de sus complicaciones. Y es que, seamos honestos, pocas cosas tan efectivas como el amor y el desamor mismo en esta que es no sólo la gran pantalla, pero la única, cuando se trata de convertir en extraordinario lo ordinario.

Que la disfrute, Sr. Lector.

urrutiaximena@gmail.com