Venezuela, un silencio vergonzoso

Venezuela, un silencio vergonzoso
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Cuando las normas de la democracia se vulneran para frenar a regímenes de aspiraciones autoritarias, como en Honduras, la burocracia internacional protesta airadamente.

Muy bien. Pero si la democracia y las libertades son atropelladas por gobiernos como el venezolano, se hace un silencio muy parecido a la cobardía.

Ahí estamos, felices al lado de Daniel Ortega, de Hugo Chávez, de Correa y de los hermanos Castro, exigiendo la reinstalación de Zelaya en Honduras, depuesto por dos de los tres poderes legítimos de ese estado.

Sí, Zelaya debe regresar a la presidencia de su país porque lo quitaron por métodos inconstitucionales. Pero todo tiene su dimensión.

Un poco más al sur, ha quedado probada la intervención del gobierno de Chávez para armar con lanzacohetes suecos a las FARC colombianas.

Ha quedado probada la red de financiamiento de Venezuela y las FARC a la campaña de Correa en Ecuador, hoy convertido en peón de Chávez y de la narcoguerrilla para desestabilizar a la democracia colombiana.

Hace unos cuantos días se presentó la iniciativa de “Ley de Delitos

Mediáticos” en el Congreso venezolano.

Ahí se propone castigar con cuatro años de cárcel al periodista que transmita “cosas que no están pasando en Venezuela”.

Cuatro años de cárcel para el periodista que con su información “atente contra la moral pública”.

Cuatro años de cárcel para el periodista que “ataque a las instituciones del estado”.

Cuatro años de cárcel para los periodistas que “emitan información contra la salud mental de los ciudadanos”.

¿Vamos a hacer como que no pasa nada? ¿Hacemos como que olvidamos cuando el estado en la Unión Soviética o en la Alemania nazi, era el guardián de la salud mental de la población?

Anteayer un grupo de 35 motociclistas, comandado por un líder del partido del régimen chavista, irrumpió en la televisora Globovisión y arrojó bombas lacrimógenas contra sus empleados.

La semana anterior el gobierno de Chávez estatizó 34 radiodifusoras, y va por las 250 restantes.

Acaba de intervenir a las dos grandes empresas procesadoras de café, que tenían el 80 por ciento del mercado.

Envió al Congreso, dominado por él, un proyecto de ley para establecer el sistema de educación socialista y recortar la enseñanza en centros privados.

Envió el proyecto de Ley de Propiedad Social, que faculta al gobierno para expropiar bajo su propia consideración.

Todo eso está pasando en Venezuela, ahora.

Y va a pasar en México si no tomamos conciencia del riesgo.

phl@3.80.3.65