Cierra VII Festival Jazz-Mex la banda The Power of Cuban Music

Cierra VII Festival Jazz-Mex la banda The Power of Cuban Music
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El VII Festival Jazz-Mex fue clausurado por el ensamble The Power of Cuban Music con la gala Cuba y el Jazz Latino. Noneto de instrumentistas cubanos dirigido por el pianista Gabriel Hernández e integrado por Alfredo Thompson (sax alto), Jorge Brauet (sax tenor), Alex Guardiola (trompeta, flugel), Cristóbal Verdecia (bajo), Reyner Nariño (batería), Reyner Limonta (tumbadoras), Antonio Portuondo (timbales) y Ginito Piñera (vocal).

Noventa minutos de jazz afrocubano complementado con temas bailables del Caribe en consonancia de sonoridad empalmada con guaguancó, son, danzón, descarga, aires de cubop, mambo y chachachá. La gala inició con “Afropiano”: introducción monkiana de Gabriel Hernández y puentes suscritos por solos del sax alto y  trompeta. Apertura en que la banda hizo gala de oficiosa faena desde muestrario de  riguroso virtuosismo instrumental.

Entra el vocalista Ginito Piñera y la cosa se enciende con “Píntate los labios, María” en arreglo de timba-jazz y la animación de un vocalista de gracia natural que contagia al público con su sandunga. “Raychambique”: jazz latino con incidencias de chachachá en lucimiento de las percusiones y elegante solo de piano en costura de Peruchín y Chucho Valdés. Y la gente se alborota con “El revolver colt 42”, una guaracha que Ginito encumbra con provocativo montuneo que pone a la gente a mover la cintura.

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Público participativo, conocedor de los bordados de la música cubana. El danzón “Pa’ Ginito”, firmado por Gabriel Hernández: pretexto para que el sax tenor despliegue un magistral solo que da entrada a un endiablado montuno que pone al público  otra vez de pie. Danzón-descarga que recuerda a Israel López Cachao. “Túmbalo”: descarga-mambo que permite a la batería dibujar tabaleos de songo y a los timbales contrapuntear con el incitante walking del bajo.

Y llega el tiempo del guaguancó con el clásico “Consuélate como yo” escoltado por esbozos yorubas y acompasado estribillo de comparsa santiaguera. Una hermosa pieza de Alfredo Thompson, “Suave aroma”, produce un prudente silencio en la plaza: el sax alto recita una fusión de aires rioplatenses con armónicos de habanera que abrigan una sublime glosa melódica. Elegante argumento cool en bordones de impresionable prosodia.

“Dame un traguito ahora”, son de Juan Almeida que popularizó en los años 70 el Grupo Sierra Maestra, aguija a la gente a bailar desaforadamente: Ginito invita a los bailadores al escenario y se forma el guajeo por toda la escalinata de la Plaza de las Artes convertida en  salón de baile. “Rumba”: tiempo de las percusiones y lucimiento del bajo en un solo de síncopa songuera de suculenta concordia.  Y Gabriel Hernández presenta a los músicos e intenta despedirse: ovación total. La gente quiere más.

“Bueno tocamos otra, sin lío: pero, hay que bailar, de lo contario no canto más”, exclama Ginito Piñera. Los conformes de “Cachita”, el clásico chachachá-rumba de la Orquesta Aragón, irrumpen en la plaza y se forma la gozadera con Ginito atizando el despelote: “Cachita ta’alborotá / y ahora baila el cha-chachá/óyeme Cachita, traigo una rumbita/ pa ’que tú la baile / como bailo yo...”. Así fue la clausura del VII Jazz-Mex en el Centro Nacional  de las Artes. The Power of Cuban Music, del pianista Gabriel Hernández, rompió los protocolos con Cuba y el Jazz Latino: María se pintaba los labios y se consolaba bajo las cadencias de un endemoniado guaguancó. Cuba es, nadie lo cuestiona, la  Isla de la Música. A fin de cuentas, todo es jazz. ¡Enhorabuena!

carlosolivaresbaro@hotmail.com

http://www.youtube.com/watch?v=3yJC5JwixQI

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