El bolero y el jazz se dan un beso complice

El bolero y el jazz se dan un beso cómplice
Por:

Carlos Olivares Baró carlos.olivares.baro@hotmail.com

Bienvenida (Sunnyside Communications, 2009), de la cubanoamericana Venissa Santí, es un álbum donde los elementos del blues, el pop, la música folklórica cubana, las armonías brasileñas y el bolero se amalgaman desde franjas que sorprenden por la inusual disposición armónica/rítmica de las enunciaciones vocales: jazz que penetra los resquicios de la rumba, guajeo sonero que ingresa en las plazas del jazz y Múcordeles armónicos brasileiros acompasados a las exigencias de los arreglos orquestales. Venissa tiene la capacidad de desdoblarse y modular en una villa y otra con absoluta naturalidad logrando una acústica que oscila entre el pasado y el presente de tres culturas (Brasil, Cuba y Estados Unidos) que convergen en la cartografía de sus hablas musicales.

“Yo no quería ser catalogada sólo como jazzista. Descubrí que la tierra de mis padres era cuna de una gran tradición musical y me sentí parte de todo eso.”

Con respaldo de un piquete de músicos cubanos y norteamericanos de probado oficio, Santí logra transmitir cadencias y swing en una atmósfera de gozosa intimidad proyectada por sus enunciaciones de rumores en vilo.

Comienza la propuesta con “Tender Shepard and Litle Girl Blue” (Charlap/Rogers), y la primera sorpresa se afinca en el melisma franco y terso (“Su voz tiene un tono que es muy original y especial. Se oye a Venissa y su fraseo no se olvida…”: Danilo Pérez) de una artista con dominio de su dicción en los intervalos rítmicos y ataque fonético de preciso cifrado armónico. El antológico bolero/son “Convergencia” (B. J. Gutiérrez/M. Guerra) es llevado a los terrenos del jazz con perspicaz orquestación: tumbao monkiano del piano, riff gilliespiano de la trompeta, swing bebopero del bajo e imaginativo scat de Santí.

“Talkin to you” (Santí), “Columbia pa Miguel Angel” y “Cumpling Cumpling” se pasean por las coordenadas del guaguancó y la columbia con dibujado aire naif en la tesitura de la cantante y contundente “plagal” melódico/rítmico del grupo en contrapunteo con patrones de la rumba y shuffles propios del Rhythm and blue.

“Cómo fue” (Duarte), se convierte en el mejor momento del CD: el órgano, los sliding de la guitarra y la libertad inflexiva de Santí propician una atmósfera cool/blues que renueva los motivos melódicos de un bolero cosido en el corazón de muchos. “Tú mi delirio” (Portillo de la Luz) sin embargo, no alcanza la fuerza interpretativa reinante a lo largo de la compilación y carece precisamente, de filing por la opacidad de la puesta instrumental. Flora Purin, Nina Simone, Billie Holiday y Celia Cruz bosquejan el idiolecto de una “crooner” que conmueve por su franqueza. Venissa Santí entra airosa al universo del bolero, la música cubana y el jazz con esta hermosa y convincente franquicia musical: primera Bienvenida discográfica que en hora buena disfrutamos.

Un imprescindible

Gato

Chapter one: Latin American

Leandro “Gato” Barbieri (Rosario, Argentina, 1932) quedó impresionado cuando escuchó a Parker y a Coltrane. Pharoah Sander y Don Cherry lo familiarizaron con la vanguardia. Clarinetista, sax alto y tenor, configura estilísticamente otra vertiente del jazz latino al fusionar armonías, ritmos, motivos melódicos e instrumentos de las músicas sudamericanas. Ha incursionado en el pop y el hard. Enamorado de las notas largas, sus inflexiones desgarradas de excesivo volumen a veces, explicitan un vehemente timbre personal.

Sten. Clarke, M. Miller, V. Woo

Thunder

Tres virtuosos del bajo se reúnen en este álbum: Stanley Clarke (Filadelfia, 1951), legendario bajista de “Return to Forever”( Chick Corea) y ejecutante de funk, fusión, post/bop y jazz rock; Marcus Miller (Nueva YorkK, 1959) colaborador de Miles Davis y de Aretha Franklin , toca también clarinete y piano, funkero de energía creciente; Victor Wooten (Virginia, 1964) –el Michael Jordan del bajo—domina el contrabajo y el violonchelo: funk, jazz rock y bluegrass son frecuentes en su repertorio. Al double-thumb de Clarke se suma el martilleo funk de Miller complementado con el slap –martilleo– pop de Wooten. Tecnicismo al servicio de un swing de bríos no apto para hipertensos. Thunder (Heads Up, 2008) es un CD que abre nuevos derroteros del bajo eléctrico en el jazz. Referen-cias y guiños a Pastorius (“Mila-no”), homenaje a Mingus (“Classi-cal Thump”). Cómplices invitados: Corea y Duke. Grabación memora-ble del jazz contemporáneo.

Leo Parker

Rollin’ with Leo

Leo Parker (Washington, 1925–Nueva York, 1962) estudió sax alto en la secundaria. Cuando se incorpora a Billy Eckstine’s Bebop Band la orquesta necesitaba un barítono: Leo Parker acepta el reto y pasa del alto al barítono con total naturalidad. Tocó con Gillespie, Fats Navarro, Gordon, Stitt y Gene Ammons, entre otros grandes; se le recuerda por su fluidez técnica y vigoroso fraseo tonal. En 1950 su carrera se ve interrumpida por problemas de adicción. 1961 marca su regreso contratado por el prestigioso sello Blue Note, donde graba Rollin’ whith Leo. Cuatro meses después un infarto acaba con su vida. Blues, baladas y swing conforman este álbum que Rudy V. Gelder remasterizó en 2008. Escuchamos a un Leo Paker en total dominio de su oficio: “Talkin the blues”, “Jumpin’ Leo” y “Mad lad returns” —tres piezas de su autoría— subrayan soberanía absoluta de las armonías bop. Blue Note rescata otro clásico.

fdm