Nadie como Usain Bolt

Nadie como Usain Bolt
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Usain Bolt se convirtió anoche en el primer atleta que gana los 100 metros planos en tres ocasiones, en toda la historia de los Juegos Olímpicos de la era moderna. En 120 años. En una de las pocas competencias que se han celebrado en cada una de las ediciones.

No sólo eso: encabeza los tres tiempos más altos entre los campeones olímpicos de la prueba reina del atletismo: 9.63 s. en Londres, 9.69 en Beijing y 9.81 en Río.

Nadie podía poner en duda que es el hombre más rápido de la historia, incluso si perdía la carrera, pero Bolt sólo fue a probarse a sí mismo que podía lograr lo que nadie más, lo que ningún otro velocista, ya que si solamente Carl Lewis y él habían repetido con el oro, Bolt tenía que hacerlo tres veces.

Tanto así que se dio el lujo de desacelerar cuando supo que nadie podía alcanzarlo.

Como en todas sus carreras, su altura y peso le jugaron chueco en la salida, lo pusieron a remontar posiciones. Gatlin inició con ritmo del campeón que fue hace 12 años en Atenas, pero a partir de los 40 metros, Bolt se vuelve Bolt, su físico que lo “traiciona” en la largada le hace tomar una potencia descomunal, que lo hace más veloz que nadie. Para los 70 metros, el hombre que corrió en el carril 6 ya había rebasado a su rival, Gatlin, en el 4, quien sólo volteó a su derecha para confirmar lo inevitable: no hay manera de alcanzar a la máquina de velocidad mejor armada.

El estadounidense Gatlin, con 9.89, y el canadiense Andre De Grasse, con 9.91, se quedaron con la plata y el bronce.

La desaceleración tal vez le pudo dar un mejor tiempo, como ocurrió en Beijing 2008, cuando festejó con brazos abiertos, pero ayer, ocho años después, sólo golpeó su pecho, a la altura del corazón, con el puño derecho.

El tiempo de ayer le habría dado un cuarto lugar en Londres 2012, en una pista donde estuvo él mismo. Sólo un dato que queda muy al margen, porque lo importante, y al parecer ya lo entendió, es que no corre por récords: sino para divertirse y demostrar que nadie lo hace mejor que él.

Ese extraño fenómeno de la naturaleza que es 10 centímetros más alto que el promedio de los grandes campeones velocistas (y por tanto, más pesado) y cuya pierna derecha es 1.5 centímetros más corta que la izquierda, tiene la potencia de un trailer y la velocidad de un deportivo. Come mucha chatarra, ama los nuggets de pollo y le gusta la fiesta.

Si no se arrepiente, fue la última vez que lo vimos en el hectómetro de los Juegos Olímpicos. Le quedan los 200 metros, su prueba sello, y el relevo 4x100 para igualar los nueve oros de los atletas más ganadores de la historia: Carl Lewis y Paavo Nurmi.

Al resto de los mortales, nos queda disfrutar al dios del tartán durante esta semana y agradecer su existencia.

Wayde van Niekerk rompe la marca de Michael Johnson

Era un récord que parecía imposible de romper. Aquella vez, en el Campeonato Mundial de Sevilla 1999, Michael

Johnson puso el epítome de su historia de grandeza con un tiempo de 43.18 segundos en los 400 metros planos.

La carrera más rápida sobre el óvalo que se había registrado, en la que, por cierto, el mexicano Alejandro Cárdenas obtuvo la medalla de bronce, ya fue superada. Sólo 17 años después. Lo que parecía ser un récord que duraría generaciones, como el de Bob Beamon en el salto de longitud, “sólo” duró 17 años.

Wayde van Niekerk levitó sobre la calle más externa de la pista azul del Estadio Olímpico de Río de Janeiro, la que está destinada generalmente a los corredores más lentos, a los que tuvieron los peores tiempos en las rondas previas.

El sudafricano es el único hombre en la historia que ha corrido los 100 metros en menos de 10 segundos, los 200 en menos de 20 y los 400 en menos de 44.

En realidad, Van Niekerk estaba entre los favoritos, se reservó para la Final de anoche. Su tiempo de 44.45 s. de la Semifinal no fue del rango del campeón mundial que es, pero sólo dejó lo mejor para la Final. Al ir en el carril 8, en el externo, sus rivales siempre le miraron la espalda.

En la pista estuvieron también los dos campeones olímpicos pasados: el estadounidense LaShawn Merritt (Beijing 2008) y el granadino Kirani James (Londres 2012). En la segunda curva, la que marca de los 200 a los 300 metros, no hubo manera de alcanzar al campeón del mundo y el oro estuvo sentenciado.

Al pasar los 350 metros, pensábamos que desaceleraría, que se le acabaría el gas, que el récord de Johnson permanecería intacto. Pero no fue así: cada zancada parecía más larga y rápida que la anterior, hasta que el cronómetro dio su veredicto.

43.03 segundos. Récord mundial.

La historia se volvió a escribir.

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