La peor señora

La peor señora
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Cuando salga esta nota publicada en El Cultural se presentará por tercera ocasión un espectáculo basado en un cuento mío: La peor señora del mundo. Nació gracias a una invitación que me hicieron José María (Chema) Arreola y Nelly R. Plascencia a participar en un proyecto que manejan desde hace algunos años: Libros Vivos y Rock & Libros, en el que han participado Juan Villoro, Xavier Velasco, Fernando Rivera Calderón, Los Caifanes, Paco Huidobro y Rodrigo Murray, entre otros. La idea es acompañar la lectura de algunos textos con música: un grupo de rock cuyo vocalista, en vez de cantar, lee. La idea me gustó desde el principio y acepté con entusiasmo el reto de estar en escena y colaborar a darle forma al proyecto.

El cuento que más he leído a públicos, que van de los diez o quince a los mil escuchas, es precisamente La peor señora. El principal problema que le vi a la propuesta fue que la duración máxima de la lectura no superaría los dieciocho minutos: tiempo insuficiente para armar un “concierto”. Lo que se me ocurrió para que funcionara fue escribir algunas acotaciones, reflexiones e instructivos que acompañaran al texto original para darle más espesor y para ofrecer una versión ampliada del cuento. Entre los añadidos hay instrucciones para exprimir unas gotas de limón en el ojo de un niño, un anuncio de las peores croquetas para perro, una mención a las migraciones forzadas, otras al significado de la soledad y la función de una muralla, la definición de un pellizco y algunos más.

Luego conocí al grupo: Yayo, Fores, Paco y Bryan, integrantes de la Orquesta Basura, cuyo nombre se refiere a que sus instrumentos están fabricados con materiales reciclables. A falta de recursos económicos para hacerse de ellos, de ser instrumentistas y compositores pasaron a ser también lauderos: con una raqueta o el rin de una llanta arman una guitarra y un bajo; con una máquina de escribir, un acordeón; con una lata grande de atún Dolores, una jarana; con tubos de PVC, un clarinete; y con botes de basura y maíz palomero, una batería, entre otros.

"Ha tenido vida propia: se ha adaptado varias veces en teatro y lo eligen para representar como espectáculo unipersonal".

Hicieron la tarea como los más aplicados del salón: compusieron música y letras a velocidad récord, con un gran sentido del humor y con ritmos muy diversos. Algunos de los añadidos que escribí son leídos en vivo al público y otros se grabaron para ser proyectados sobre la pared. El lugar de los ensayos (y de las primeras tres funciones) ha sido y será el auditorio Bajo Circuito, cuyo dueño amablemente nos prestó sus instalaciones. El preestreno fue el 5 de septiembre, únicamente para espectadores adultos, tanto por el horario nocturno como porque se vendieron bebidas alcohólicas. El lugar se llenó con mayores de 18 años.

Cuando terminé de escribir La peor señora (en 1992) quedé satisfecho con la experiencia escritural, pero con la convicción de que nadie querría publicar el libro. Lo entregué a mi editor en el Fondo de Cultura Económica, Daniel Goldin, que lo dio para ser leído por los asesores de su confianza. Los tres dictámenes resultaron negativos. A pesar de ello, Daniel decidió sí publicarlo. Y la respuesta fue más o menos inmediata: en ciertas escuelas no se permitió que entrara a formar parte de sus bibliotecas, y cuando sí era aceptado, no faltó que saltaran algunos padres de familia para reclamar que educaran a sus hijos con libros cuya protagonista es una señora violenta.

Después de veintiséis años, el cuento ha tenido vida propia: se ha adaptado varias veces en teatro y es uno de los que muchos actores eligen para representar como espectáculo unipersonal. Lo leen nuevas generaciones, pero también ha quedado en la memoria de muchos adultos.

Función hoy, 13 de octubre, en Bajo Circuito a las 12 horas. Habrá más, aún por confirmar. Por lo pronto estará en la Feria del Libro de Oaxaca el jueves 25 de este mes.