Roger Daltrey

Roger Daltrey
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La muerte de dos de sus integrantes, el 50 por ciento del grupo, una acaecida de manera temprana y la otra varias décadas después, también de una sobredosis como corresponde a las estrellas de rock, demuestra que The Who ha sido la banda más tóxica del rock & roll. Son, además, el cuarteto que más se repudió entre sí de la historia. Ni los Beatles, Rolling Stones, Pink Floyd o Led Zeppelin se tiraron tanta mierda unos a otros. En los ochentas Pete Townshend abominó de tal forma de sus compañeros que les retiró la palabra por años. Sólo hasta que la penuria económica acorraló a The Ox, el resto de The Who volvería a compartir un escenario.

Roger Daltrey siempre fue el patito feo de la banda. El trío instrumental era de unos virtuosos. Y la voz de su cantante siempre fue infravalorada por sus compañeros. Tras la muerte de John Entwistle, en esa gira teletón para sufragar los caprichos del bajista que siguió viviendo por todo lo alto tras la separación de la banda, The Who sufrió un segundo divorcio. Ya no era más un cuarteto, era un dueto. Sólo hasta que la vida en mayúsculas vino a ponerle un estate quieto a Townshend, aquel escándalo de la pornografía infantil en su computadora, el guitarrista reconvino y acordó consigo mismo que Daltrey era su hermano y The Who comenzó una gira de despedida. La reacción mundial de los fans de la banda ha sido tal que el retiro definitivo lleva aplazándose más de tres años.

Con todo eso a cuestas, Daltrey mantuvo una carrera bastante decente. Sacó dos estupendos álbumes: Daltrey de 1973 y Parting Should Be Painless de 1984. Sin embargo, era una gloria caída. Después de haber estado en una banda que por momentos fue considerada como la mejor en la historia del rock, no hay nada que se equipare a eso. The Who despertó tarde, pero despertó. Mientras que las reuniones eran vitoreadas por todo el planeta, ellos continuaban peleados. Pero todo cambió cuando, como Zeppelin halló en Jason Bonham un baterista a la altura, The Who llamó a sus filas a Zak Starkey, hijo de Ringo Star.

"El disco cabalga entre el blues y el sonido Nueva Orleans, pero obvio desde el tratamiento The Who".

El reencuentro entre Pete y Roger destapó un problema de garganta del cantante. Quien fue operado en 2011 y en la actualidad sufre una faringitis crónica que lo está dejando sin voz. Algunos de los que fueron al concierto en México recordarán cómo al final Roger se quedó sin voz. Y así, con sus capacidades mermadas, ha entrado al estudio y ha grabado el mejor álbum de su carrera: As Long as I Have You.

Así como lo hiciera Rick Rubin con Johhny Cash, Pete Towshend se ha metido al estudio con Roger y ha tocado la guitarra en casi todas las canciones. Lo que técnicamente lo convierte en un disco de The Who. Un álbum que ha sido esperado desde su reunión, pero que no se ha presentado. Sin embargo, As Long as I Have You es una prueba de la capacidad que todavía tienen estos sujetos para crear música.

El disco está en su mayoría conformado por cóvers. La versión de “Into My Arms” de Nick Cave es magistral. Vocalmente es una belleza. Interpretada con una voz que ya es de otro tiempo. Una voz que desfallece en su legado. No se trata de tracks desnudos, qué puedes desnudar cuando la voz te está abandonando. Sí, es un testamento musical. Una despedida a una de las voces más entrañables del rock, la del sujeto que dio vida a Tommy. Es un disco intimista, algo que The Who, siempre tormentoso, ha explorado en algunos de sus tracks pero nunca con tanta serenidad.

As Long as I Have You es rabiosamente conmovedor. En Amazing Journey, el documental sobre The Who, se relata que de niño Roger fue peleonero. Y en lo sucesivo no dejaría de luchar, principalmente contra los otros Who. Y lo que se escucha en As Long as I Have You es a un Roger que por fin ha dejado de pelear. A sus 74 años. Tuvieron que pasar más de seis décadas para que renunciara a hacerlo. El resultado es un disco de una factura hermosísima. Respaldado por quien fuera una de las pústulas más hirvientes de su vida: Pete Townshend.

De los pocos tracks firmados por Daltrey destaca “Certified Rose”, una balada con metales cantada con apasionada negritud. El disco cabalga entre el blues y el sonido Nueva Orleans, pero obvio desde el tratamiento The Who. Los cuatro cortes que cierran el disco forman una pequeña suite y esto no es deliberado, pero es casi perfecta en cómo anuncia su salida. Ojalá todos tuvieran la oportunidad de despedirse de esta manera.

As Long as I Have You es desde su salida uno de los discos del año.