Jueves 22.10.2020 - 19:08

Revelan germen fayuquero de rock, punk, cumbia... en el país

Revelan germen fayuquero de rock, punk, cumbia... en el país
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Ver a la piratería más allá de la criminalización y el prejuicio es el objetivo de una nueva exposición en el Museo Universitario del Chopo, Modernidad pirateada, en la cual se muestra cómo este fenómeno ha favorecido el enriquecimiento cultural a través de géneros musicales como la cumbia, el rock, el punk y la salsa.

A través de obras gráficas, instalaciones, fotografías y videos, la exhibición trata a este hecho desde otra trinchera, “la visión que se ha tenido viene desde ciertos lugares de las élites y corporativismos que no tenían en cuenta las situaciones locales, no es lo mismo la piratería en la India o en España que aquí, estas transformaciones locales le dan una plusvalía y una realidad”, señaló Jota Izquierdo,

curador de la muestra.

El también artista señaló que este hecho es evidente en la música, “en los 60 México era un país cerrado culturalmente donde el rock estaba limitado, entonces la gente salió a buscarlo, lo trajeron en maletas, lo fayuquearon, entra al país y de ahí se copia. La piratería es el resultado de la situación socioeconómica del país, global también, y por eso debemos dejar de criminalizarla”.

Explicó que el concepto en el que se basa Modernidad pirateada —que se exbhibe hasta el 25 de septiembre— es del antropólogo hindú, Ravi Sundaram, quien analiza la problemática. “Tanto la India como Brasil son países que estudian estos fenómenos, no les tienen pudor, aquí en México parece que la piratería es una palabra infame y no se tiene que desmenuzar”, comentó.

Brasil se ha encaminado a encontrar las respuestas que plantea el plagio de obras musicales, literarias y cinematográficas. “En ese país han tratado de entender por qué se produce, para qué lo hacen y qué ventajas puede traer, por ejemplo, las formas de difusión; hay grupos que no tienen el poder de alcanzar las televisoras o las radios llevan su CD a Tepito, se copia para ver si ahí triunfa, lo han

hecho en el país”.

El especialista dio el ejemplo del rapero de Guadalajara C-Kan: “hace unos meses hizo un concierto de agradecimiento en el barrio y dijo que si no hubiera sido por Tepito, él no hubiera triunfado, no hubiera alcanzado la visibilidad de la que ahora goza, si no hubiera sido por la piratería. Hizo la tocada y aprovechó para grabar su último video”.

La recreación de puestos de discos, carteles, fotografías de artistas mexicanos y extranjeros detallan la evolución de este fenómeno que al principio era algo escondido hasta convertirse en una verdadera industria que da muestra de un “capitalismo caníbal”,

señaló Izquierdo.

Géneros musicales como el punk, el metal, “tienen en su ADN el tipo de distribución pirata, hay una cultura global, podemos bajar una rola de un grupo de Ghana y en Portugal hacen una versión de ella y luego llega a un artista famoso, es algo que siempre se está remezclando, entonces esto nos muestra que no importa el origen, sino como se apropian de ella localmente”.

En ese sentido, “eso tratamos de investigar en esta exposición, qué vueltas se le da a culturas globales y a partir de esa apropiación surge un nuevo

original”, destacó.

En el caso de la cumbia y la salsa expresó que “fue mucho más interesante porque al no haber referencias radiofónicas ni televisivas, los propios comerciantes de Tepito o del Peñón de los Baños viajaban a Colombia y se traían sus discos para copiarlos. Eso era fundamental, porque ahora las radios sonideras están transmitiendo desde Facebook, este movimiento siempre ha utilizado la tecnología en su beneficio para distribuir la música sin pedir permiso ni perdón”.

Agregó “en un baile mientras están tocando, anuncian que la primera hora ya se grabó, está copiada, quemándose y pueden comprarla en ese mismo momento, eso que los Pixies, creyeron que lo inventaron, el movimiento sonidero lo viene haciendo desde hace décadas”, concluyó.

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