Fallece a los 72 años

Muere el médico Marco Antonio Zenteno, pionero del neurointervencionismo en México

El médico radiólogo Marco Antonio Zenteno Castellanos, pionero del neurointervencionismo en México y referente internacional en el tratamiento de enfermedades cerebrovasculares, falleció

El médico fallecido. Foto: Especial.

El médico radiólogo Marco Antonio Zenteno Castellanos, pionero del neurointervencionismo en México y referente internacional en el tratamiento de enfermedades cerebrovasculares, falleció a los 72 años, dejando un legado en la atención médica, la investigación científica y la formación de especialistas.

De acuerdo con un comunicado difundido hoy, Zenteno Castellanos dedicó cuatro décadas de su vida profesional al Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía (INNN), donde encabezó el Departamento de Terapia Endovascular Neurológica e impulsó procedimientos que permitieron tratar diversas afecciones vasculares del cerebro mediante técnicas de mínima invasión.

A lo largo de su trayectoria realizó más de 10 mil embolizaciones, intervenciones utilizadas para tratar aneurismas, fístulas y malformaciones vasculares, entre otros padecimientos. Su trabajo incluyó la atención de pacientes de todas las edades, incluso recién nacidos de apenas 10 días de vida.

Uno de sus principales aportes fue contribuir al establecimiento de la terapia endovascular neurológica en México, una disciplina que permite tratar determinadas enfermedades cerebrovasculares sin necesidad de abrir el cráneo, mediante procedimientos realizados desde el interior de los vasos sanguíneos.

También impulsó la incorporación de la primera resonancia magnética de América Latina en el Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía, de acuerdo con la información difundida por su familia, un avance que fortaleció las capacidades de diagnóstico neurológico en el país.

Su labor trascendió el ámbito hospitalario. Zenteno Castellanos fundó la Sociedad Mexicana de Neurorradiología y la Sociedad Ibero Latino Americana de Neurorradiología (SILAN). Asimismo, colaboró con la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en la creación de una escuela pionera de Terapia Endovascular Neurológica, orientada a la formación de especialistas.

En reconocimiento a su trayectoria científica, ingresó en 1992 a la Academia Nacional de Medicina de México, cuando todavía era uno de sus miembros más jóvenes. También fue investigador nivel II del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores, anteriormente denominado Sistema Nacional de Investigadores.

En 2024, el Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía rindió homenaje a su trayectoria al dar su nombre a la Sala de Hemodinamia, un reconocimiento a sus aportaciones clínicas y a su trabajo en la preparación de nuevas generaciones de profesionales de la salud.

Además de sus contribuciones científicas, el médico defendió el acceso universal a la atención de alta calidad, con independencia del origen o la condición socioeconómica de los pacientes. Según el comunicado, esa convicción orientó su práctica profesional y su disposición para atender a quienes requerían sus conocimientos.

Su fallecimiento deja una huella en la comunidad médica, sus pacientes y sus alumnos. Su legado permanece en las técnicas que ayudó a desarrollar, las sociedades científicas que contribuyó a fundar y los especialistas que formó durante décadas de trabajo en la medicina neurológica mexicana.

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