En plena temporada de huracanes, el campo mexicano enfrenta los dos extremos del agua. En septiembre, la sequía alcanzó zonas que concentran 18.3 por ciento del valor de la producción agrícola nacional, mientras el ciclón Polo inundó una planta procesadora de carne en Sonora y Simón extendió lluvias extraordinarias por el Pacífico, Trudy agrega otra amenaza a la cadena de producción alimentaria.
Los riesgos sobre las cosechas y la distribución coinciden con las carencias domésticas. Un estudio del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) encontró que la falta de agua confiable se asocia con una mayor presencia de privaciones alimentarias moderadas o severas en el país, aun después de considerar factores económicos y sociales.
La Dirección General del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (DGSIAP) registró 461 municipios con sequía moderada, severa, extrema o excepcional durante la primera quincena de septiembre. El indicador mide el valor de la producción en zonas bajo esas condiciones, no cosechas destruidas ni pérdidas económicas comprobadas.
- El Dato: México es una de las principales potencias agropecuarias globales, ocupa el lugar 12 en agricultura; pero sufre una profunda dependencia de importaciones en alimentos clave.
Esta sequía amenaza una proporción cada vez mayor de los granos básicos que consume México. Durante la primera quincena de septiembre, 34.84 por ciento de la producción nacional de arroz palay se concentraba en municipios con algún grado de sequía, frente a 12.65 por ciento del año anterior. La situación también se agravó para el maíz blanco, principal materia prima de las tortillas, cuya proporción bajo esas condiciones pasó de 3.17 a 15.14 por ciento. En el caso del frijol, aumentó de 2.24 a 11.27 por ciento.
De acuerdo con la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) la exposición a la escasez de agua casi se triplicó para el arroz y se multiplicó por cerca de cinco para los otros dos cultivos. Las cifras reflejan un mayor riesgo para las cosechas.
La falta de agua también modifica qué se siembra. En los valles del Yaqui y Mayo, Sonora destinó 32 mil 311 hectáreas antes ocupadas por trigo a cártamo, canola y girasol durante el ciclo 2025-2026. Sader impulsó la reconversión para disminuir la demanda de riego ante las sequías recurrentes y el descenso de las presas.
Pero el exceso de lluvias también puede detener la producción de alimentos. Polo inundó todo el predio del establecimiento Tipo Inspección Federal número 74, en Navojoa. La empresa suspendió operaciones y quedó aislada. La planta procesa carne porcina, bovina y aviar, genera dos mil 700 empleos directos y tiene permiso para exportar a 12 países.
A su paso por el Pacífico, Simón provocó inundaciones y cierres portuarios. La Comisión Nacional del Agua (Conagua) pronosticó precipitaciones superiores a 250 milímetros en regiones de Michoacán, Colima y Jalisco. Trudy alcanzó este jueves la categoría 1 y mantiene el riesgo de lluvias intensas en el litoral. Los reportes disponibles aún no permiten calcular las pérdidas agrícolas por estos ciclones.
- 12.1 Millones de hogares en 2024 no accedían a la canasta básica
Una cosecha necesita agua suficiente, pero las inundaciones pueden dañar caminos, detener plantas procesadoras y obstaculizar el transporte. No hay datos que permitan atribuir los aumentos de precios a los huracanes.
Verónica Mundo-Rosas y otros investigadores del INSP analizaron información de 39 mil 251 hogares de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) Continua 2020-2024, donde encontraron que 53.2 por ciento presentó algún grado de inseguridad alimentaria y siete millones 600 mil hogares sufrieron privaciones nutrimentales moderadas o severas.
Otro trabajo del INSP, a cargo de Alicia Muñoz-Espinosa, calculó que 16.1 por ciento de los hogares padeció inseguridad hídrica entre 2021 y 2024. La muestra comprendió 36 mil 599 hogares.
El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) añadió otra dimensión. En 2024, sólo 53.4 por ciento de la población contaba con suministro diario dentro de su vivienda, frente a 54.8 en 2016.
Mientras persisten estas dificultades, la canasta alimentaria se encarece por encima de la inflación. En septiembre de 2026 subió 5.5 por ciento anual en las ciudades y 4.9 en el campo, frente a un índice general de 3.5. Una persona necesitó dos mil 590.61 pesos mensuales en zonas urbanas y mil 940.96 en rurales sólo para adquirir los alimentos, según el Inegi.
Dieta nutritiva, aún lejos para millones
| Por Elizabeth Hernández |
México redujo el número de personas con dificultades para alimentarse, pero 18.8 millones de habitantes todavía carecen de acceso a una dieta nutritiva y de calidad. La mejora nacional contrasta con Tabasco, Guerrero y Oaxaca, donde la carencia afecta a cerca de una cuarta parte de la población o más, según la medición de 2024 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
El país llega al Día Mundial de la Alimentación, que se conmemora este mes, con una reducción de 4.6 millones de personas con deficiencia nutrimental entre 2022 y 2024. La proporción pasó de 18.2 a 14.4 por ciento, una baja relativa de una quinta parte, aunque la distancia entre regiones y niveles económicos permanece.
- El Tip: sólo 6.3% de los menores de 18 años en pobreza extrema vivía en hogares donde consumían frutas y verduras diario, frente a 36.6% que no tenían esa vulnerabilidad.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) para la Alimentación y la Agricultura (FAO) también registra avances en el acceso alimentario, aunque con otra medición. Su informe más reciente calcula que el hambre crónica afectó a 4.1 millones de mexicanos, equivalentes al 3.1 por ciento, del 2023 al 2025. De 2004-2006, la proporción alcanzaba cuatro por ciento, una baja inferior a un punto porcentual. La FAO identifica subalimentación cuando el consumo habitual de energía no cubre los necesarios en un periodo, ya que éstas no garantizan una dieta nutritiva. Por eso, los 4.1 y 18.8 millones no describen el mismo problema ni deben sumarse.
En cuanto a la inseguridad alimentaria moderada o grave, la ONU estimó una disminución de 24.9 por ciento en 2014-2016 a 16.5 por ciento en 2023-2025. El indicador pasó de afectar a casi una de cada cuatro personas a, aproximadamente, una de cada seis, equivalente a 8.6 millones menos en alrededor de una década.
Para 2025, el informe internacional añadió que unos 26.4 millones de mexicanos, uno de cada cinco habitantes, no podían costear una dieta saludable. La cifra supera ampliamente a los 4.1 millones con hambre crónica porque mide la posibilidad económica de adquirir alimentos nutritivos y no sólo las calorías mínimas.
Una revisión de los componentes del indicador nacional muestra que 9.8 millones de personas vivían con inseguridad alimentaria moderada en 2024, mientras 6.5 millones afrontaban una situación severa. Otros 4.1 millones presentaban limitaciones en la diversidad y frecuencia de consumo. Son niveles de privación dentro de una medición y no deben sumarse.
Por residencia, la carencia alcanzó a 21.6 por ciento de la población rural, frente a 12.4 por ciento en las ciudades. Las ciudades concentraban a 12.6 millones de afectados, frente a 6.1 millones en el campo. Otro indicador del Inegi revela que en 2024, 69.4 por ciento de la población tenía seguridad alimentaria y dieta diversa, frente a 55.6 por ciento en 2016.