El trabajo infantil disminuyó en México durante los últimos tres años, con alrededor de 200 mil menores menos en esa condición. Sin embargo, la cifra todavía alcanza a 3.5 millones de personas de entre cinco y 17 años, equivalentes al 12.6 por ciento de ese grupo de población, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
La Encuesta Nacional de Trabajo Infantil (ENTI) 2025 muestra que el país pasó de 3.7 millones de menores en esa situación durante 2022 a 3.5 millones el año pasado. Aunque la tasa descendió de 13.1 a 12.6 por ciento, permaneció por encima del 12.3 por ciento de 2015 y del 11 por ciento registrado en 2017, el nivel más bajo de la última década.
El organismo distingue dos modalidades. La ocupación no permitida comprende actividades económicas que realizan personas por debajo de la edad mínima legal o trabajos peligrosos para adolescentes. La segunda corresponde a quehaceres domésticos sin remuneración dentro del propio hogar, cuando implican jornadas prolongadas o exposición a condiciones capaces de afectar la salud o el desarrollo.
- El Dato: Se documentó que 73.6% de los menores en labores no permitidas lo hacía en negocios de 2 a 5 empleados, y 35% no recibía remuneración.
Mientras la población en ocupaciones no permitidas disminuyó de 2.1 a 1.8 millones entre 2022 y 2025, la que efectuó tareas domésticas en condiciones no adecuadas permaneció sin cambios. Incluso sus tasas siguieron trayectorias opuestas: la primera cayó de 7.5 a 6.6 por ciento y la segunda aumentó ligeramente. En el desglose nacional, 1.6 millones de menores realizaron exclusivamente actividades económicas prohibidas por su edad o peligrosidad, frente a 1.7 millones que desempeñaron únicamente tareas domésticas inadecuadas. Otros 200 mil combinaron ambas modalidades, por lo que el Inegi los contabiliza una sola vez en la cifra general.
Dentro del universo de dos millones de menores ocupados en actividades económicas, unos 800 mil se encontraban por debajo de la edad mínima legal para trabajar y aproximadamente un millón desempeñaba ocupaciones peligrosas. Sólo alrededor de 200 mil realizaban labores permitidas, conforme a los criterios utilizados por el instituto.
La clasificación de peligrosidad incluye exposición a riesgos físicos, químicos, biológicos o psicosociales, además de ocupaciones en sectores como minería, construcción y determinadas actividades agropecuarias. También considera jornadas nocturnas, horarios excesivos y condiciones incompatibles con la edad de quienes las realizan.
- 24.9 Por ciento de menores indígenas trabajan
En 2022, el sector agropecuario concentraba 33 por ciento de las ocupaciones no permitidas; tres años después pasó a 27.7 por ciento. En ese periodo, los servicios aumentaron su participación de 23.2 a 27.3 por ciento y el comercio, de 21.5 a 24.5 por ciento, aunque esas variaciones no equivalen a un aumento absoluto de trabajadores.
Respecto a las condiciones laborales, más de una tercera parte de los menores en ocupaciones no permitidas carecía de ingresos y otro 52.9 por ciento percibía hasta un salario mínimo. La duración de las jornadas también presentó diferencias importantes, pues 63.9 por ciento trabajaba hasta 28 horas semanales, mientras 12.2 por ciento superaba las 48 horas.
Entre quienes no acudían a clases, prácticamente uno de cada dos menores estaba en situación de trabajo infantil, frente a uno de cada 10 entre quienes sí asistían. Al examinar las actividades económicas no permitidas, pues alcanzaron a 34 por ciento de la población fuera del sistema escolar y a 4.6 por ciento de quienes continuaban sus estudios.

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