Las elecciones presidenciales de Colombia dejaron ayer un escenario polarizado, luego de que el ultraderechista Abelardo de la Espriella y el senador izquierdista Iván Cepeda avanzaran a la segunda vuelta del próximo 21 de junio, tras una jornada marcada por la sorpresa electoral y los cuestionamientos del presidente Gustavo Petro al sistema de preconteo de votos.
Con 99.98 por ciento de las mesas escrutadas, Abelardo de la Espriella obtuvo 10 millones 344 mil 679 votos, equivalentes a 43.73 por ciento de la votación, mientras que Cepeda alcanzó nueve millones 679 mil 145 sufragios, es decir, 40.91 por ciento. Ambos quedaron muy por encima de sus competidores y protagonizarán una de las campañas más tensas de los últimos años en Colombia.
- El Dato: IVÁN CEPEDA declaró a sus seguidores en Bogotá que podrían haberse producido irregularidades en un número indeterminado de colegios electorales.
La sorpresa de la jornada fue el desempeño de Abelardo de la Espriella, quien contradijo todas las encuestas y se convirtió en el candidato más votado del país en su primera incursión política. La derechista Paloma Valencia quedó relegada al tercer lugar con apenas 6.92 por ciento de los votos, seguida por Sergio Fajardo con 4.25 por ciento y Claudia López con menos del uno por ciento.
Más de 41 millones de ciudadanos fueron convocados a las urnas en una jornada con una alta participación y por la expectativa sobre el futuro del proyecto político impulsado por el presidente.
La tensión aumentó horas después del cierre de las casillas, cuando el presidente del país, Gustavo Petro, aseguró que no reconoce los resultados del preconteo divulgado por la Registraduría Nacional.
“Como presidente no acepto los resultados del preconteo”, escribió en la red social X, donde insistió en que únicamente reconocerá el escrutinio oficial realizado por los jueces de la República.
Gustavo Petro afirmó que existen inconsistencias en el sistema informático utilizado durante la jornada y sostuvo que el software electoral presenta diferencias con el censo oficial. “Hay dos censos en este momento, el oficial y el del software (…) que tiene 800 mil personas adicionales”, señaló, aunque sin presentar pruebas públicas de fraude.
Las declaraciones del presidente colombiano introdujeron incertidumbre en un escenario ya marcado por la confrontación ideológica entre dos proyectos de país completamente distintos.
- 50 por ciento de los votos no fueron alcanzados por aspirantes
EL ASCENSO DEL TIGRE. Abelardo de la Espriella, de 47 años, llegó a la campaña presidencial como un outsider, pero terminó capitalizando el descontento de amplios sectores conservadores, religiosos y empresariales.
Con un discurso de mano dura contra la delincuencia, mensajes patrióticos y constantes referencias a Dios y a la familia tradicional, el candidato del movimiento Defensores de la Patria logró posicionarse como el principal referente de la derecha radical colombiana.
Admirador del presidente estadounidense, Donald Trump, y donante del Partido Republicano, Abelardo de la Espriella construyó su imagen pública como abogado mediático de personajes controvertidos, entre ellos Alex Saab y David Murcia Guzmán.
Durante la campaña prometió convertir a Colombia en una “patria milagro”, inspirada en modelos económicos como Corea del Sur e Irlanda. También afirmó que buscará apoyo tecnológico del empresario Elon Musk para impulsar emprendimiento y modernización del país.
“A quienes me critican por no haber ocupado cargos públicos, les respondo que precisamente ésa es mi ventaja”, sostuvo durante uno de sus mítines. El candidato, apodado el Tigre por sus simpatizantes, basó buena parte de su estrategia en las redes sociales y en una narrativa de éxito personal. Su imagen pública también se fortaleció con un estilo extravagante asociado a marcas propias de ropa, vinos, ron y accesorios de lujo.
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APUESTA POR LA CONTINUIDAD. Del otro lado, Iván Cepeda, senador, filósofo y una de las figuras históricas de la izquierda colombiana.
A sus 63 años, Iván Cepeda consiguió unificar al progresismo alrededor de su candidatura y convertirse en el heredero político del proyecto impulsado por Gustavo Petro. Sin embargo, el resultado de la primera vuelta estuvo por debajo de las expectativas que marcaban las encuestas, las cuales lo colocaban como favorito para liderar la votación.
“Desde el inicio de esta campaña electoral dejé claro que no era mi intención aspirar a la Presidencia”, recordó Iván Cepeda al presentar su candidatura meses atrás en Pasto.
Hijo del senador Manuel Cepeda Vargas, asesinado en 1994, el aspirante del Pacto Histórico construyó su carrera política alrededor de la defensa de las víctimas del conflicto armado, los derechos humanos y los procesos de paz.
“La muerte de mi padre me reorientó y me convirtió en lo que soy hoy”, declaró en una entrevista concedida años atrás a la revista Semana.
- El Tip: Abelardo de la Espriella afirmó haber financiado su campaña con sus propios recursos, sin recibir donaciones de partidos políticos ni de grandes empresas.
Iván Cepeda adquirió notoriedad nacional por sus denuncias sobre paramilitarismo y por el enfrentamiento judicial y político que sostuvo durante años con el expresidente Álvaro Uribe, uno de los episodios más polarizantes de la política reciente en Colombia.
El candidato también planteó avanzar hacia “tres revoluciones pacíficas: ética, económica y política”, acompañado en la fórmula vicepresidencial por la senadora indígena Aída Quilcué.
La elección del próximo 21 de junio enfrenta dos modelos distintos: uno respaldado por sectores conservadores que reclaman autoridad y seguridad, y otro impulsado por movimientos progresistas que buscan profundizar reformas sociales iniciadas por Petro.
El resultado definirá también el equilibrio ideológico de América Latina en un momento de creciente tensión regional y de fuerte avance de proyectos nacionalistas y de ultraderecha en distintos países del continente.
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