El Ejército de Estados Unidos prepara nuevos planes de ataque contra Irán que contemplan el uso de la “madre de todas las bombas”, el explosivo no nuclear más potente de su arsenal, contra infraestructura energética e instalaciones nucleares, si el presidente Donald Trump ordena reanudar las operaciones militares.
De acuerdo con CNN, el Pentágono analiza el uso de la bomba GBU-43/B MOAB, capaz de causar una destrucción extensa, aunque existen dudas sobre su efectividad contra instalaciones nucleares subterráneas protegidas por roca.
El mandatario ha señalado que no prevé nuevas acciones militares antes de las elecciones legislativas de noviembre. Sin embargo, sus asesores mantienen abiertas opciones ante la incertidumbre sobre los siguientes pasos del conflicto.

Matan a cuatro en escuela de Oregon
- El Dato: autoridades de la gobernación de Marib, en Yemen, informaron que hutíes dispararon nueve misiles balísticos y siete proyectiles contra barrios residenciales de la ciudad.
MÁS bombardeos. Los planes incluyen posibles ataques contra infraestructura energética y objetivos vinculados con el programa nuclear iraní. Entre ellos figura Monte Pickaxe, donde Estados Unidos e Israel consideran que Irán guarda componentes de su programa nuclear.
La MOAB puede destruir una extensa zona en la superficie, pero no está diseñada para penetrar profundamente en el suelo. Por ello, su uso contra instalaciones protegidas bajo capas de granito podría no alcanzar objetivos subterráneos.
“La MOAB es un arma de gran envergadura, concebida para operaciones de información y muy eficaz para despejar grandes extensiones, pero poco útil para otros fines”, señala uno de los análisis citados por CNN.
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El explosivo fue desarrollado durante la guerra de Irak y probado en 2003. Está diseñado para detonar en el aire y producir una onda expansiva capaz de afectar grandes superficies, por lo que también tiene un efecto psicológico sobre las fuerzas adversarias.
El republicano ordenó utilizarla en 2017 contra el grupo Estado Islámico en Afganistán. El ataque destruyó túneles y armamento, y mató a 36 combatientes, según los reportes de aquella operación.
Su empleo en Irán, sin embargo, podría provocar víctimas civiles si los objetivos se encuentran cerca de zonas pobladas. Además, una ofensiva de gran escala no garantiza la destrucción de las instalaciones nucleares más protegidas.
La Casa Blanca busca opciones que permitan mostrar resultados militares y mantener la presión sobre Teherán, al tiempo que se considera la posibilidad de reabrir el estrecho de Ormuz, una ruta clave para el transporte mundial de petróleo. “El presidente Trump mantiene todas las opciones sobre la mesa para garantizar que Irán nunca pueda tener un arma nuclear”, declaró la Casa Blanca.
Una derrota decisiva de Irán podría requerir una operación terrestre, una alternativa que expondría a miles de soldados estadounidenses y que Donald Trump no ha mostrado interés en emprender. También existe el riesgo de que Teherán responda con nuevos ataques contra fuerzas estadounidenses o sus aliados.
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Continúan los atentados. Mientras tanto, en Yemen, un ataque contra el palacio presidencial de Al-Maashiq, en la ciudad de Adén, dejó cinco muertos y 16 heridos, informó el ministro de Salud, Qasim Buhaibeh. Entre las víctimas hay guardias y empleados civiles. El primer ministro y los integrantes de su gabinete resultaron ilesos.
El portavoz hutí, Yahya Sari, afirmó que el grupo atacó el cuartel general de operaciones militares saudíes en Adén. La agencia estatal SABA sostuvo que en el lugar había personal saudí y armas.
El presidente yemení, Rashad al-Alimi, advirtió sobre la ampliación de los ataques contra aeropuertos e instalaciones petroleras, y ordenó reforzar la protección de las instituciones del Estado.
Los enfrentamientos se reanudaron el mes pasado, después de una campaña del gobierno yemení cerca del estrecho de Bab el-Mandeb. La guerra comenzó en 2014, cuando los hutíes tomaron Saná, y en 2015 intervino una coalición encabezada por Arabia Saudí. Una tregua acordada en 2022 redujo los combates, pero la violencia volvió a escalar este año.
Los aeropuertos. En tanto, la coalición, encabezada por Arabia Saudí, denunció que el aeropuerto Rey Jalid, en Riad, fue atacado 20 veces durante octubre. Su portavoz, Turki al-Maliki, atribuyó a los ataques 17 muertos y 333 heridos. También reportó agresiones contra el aeropuerto de Abha, con tres fallecidos y 28 lesionados.
La coalición afirmó que destruyó 127 depósitos de armas y plataformas de lanzamiento en Yemen, además de interceptar drones. También informó que un misil de crucero fue detenido sobre Medina, aunque no atribuyó el ataque a un responsable. El portavoz hutí negó que su grupo estuviera detrás de esa acción.
El Consejo de Seguridad de la ONU condenó los ataques hutíes contra Arabia Saudí y calificó de imprudentes las agresiones contra aeropuertos civiles.
Por su parte, Rayed Krimly, funcionario saudí, acusó a Irán de armar y entrenar a los hutíes. “Creemos que la escalada de los hutíes en esta última etapa del conflicto es alentada por Irán”, afirmó, según AFP. Teherán niega suministrarles armas en violación del embargo de la ONU.
Asimismo, la Agencia Internacional de la Energía confirmó la liberación de 330 millones de barriles de las reservas de emergencia y acordó acelerar la entrega de otros 100 millones, incluidos más de 20 millones de barriles de diésel.


