El presidente de Francia, Emmanuel Macron, advirtió ayer que los responsables de los disturbios del sábado deberán pagar por los daños, luego de una jornada de protestas contra el encarecimiento de la vida y el deterioro de los servicios públicos que dejó miles de detenidos, cientos de policías heridos y destrozos en varias ciudades.
En un mensaje televisado, el mandatario responsabilizó a grupos de extrema izquierda y delincuentes por los ataques, respaldó a las fuerzas de seguridad y a los comerciantes afectados, y pidió a los partidos políticos y sindicatos condenar la violencia.
“Quienes han destruido deben pagar; quienes han saqueado deben reembolsar”, declaró. También advirtió que las autoridades podrán prohibir concentraciones para proteger edificios públicos y comercios.

- 50 Tiendas de supermercado resultaron dañadas
Las manifestaciones del sábado 17 de octubre respondieron al aumento del costo de vida, el precio de los combustibles, las malas condiciones escolares y la violencia policial. Aunque cientos de miles de personas marcharon pacíficamente, varios grupos violentos saquearon negocios, atacaron a agentes e incendiaron inmuebles.
El Ministerio del Interior calculó que 550 mil personas participaron en las protestas, mientras los organizadores estimaron 800 mil. Las autoridades reportaron dos mil 397 detenidos y más de 500 agentes heridos. En París, se contabilizaron 855 arrestos y 557 personas quedaron bajo custodia, además, un manifestante falleció de un paro cardiaco en plena protesta.
El domingo estallaron nuevos enfrentamientos en París, la policía volvió a enfrentarse a los manifestantes y lanzó gases lacrimógenos en la Plaza de la República por la tarde, y se incendiaron grupos de bicicletas.
- 2 mil 400 detenidos el fin de semana tras las protestas
Edificio del siglo XIX. Uno de los daños más graves ocurrió en Limoges, donde personas encapuchadas incendiaron el ayuntamiento, un edificio del siglo XIX. Las llamas consumieron el tejado y provocaron el derrumbe de la torre del reloj. Sólo se salvó el ala oeste. El alcalde Guillaume Guerin afirmó que la policía local fue superada por una multitud que rompió ventanas y utilizó un ariete para derribar la puerta principal. También advirtió que podría dimitir si la ciudad no recibe recursos para reparar los daños.
“Existía una clara intención premeditada de incendiar el ayuntamiento, y las personas que se encontraban dentro temían por sus vidas”, declaró Guillaume Guerin a Reuters.
Mientras que el primer ministro, Sébastien Lecornu, encabezará una reunión para coordinar ayudas de emergencia, mientras el ministro de Economía, Roland Lescure, prometió apoyo a los empresarios afectados. Los alcaldes de París, Marsella y Lyon también solicitaron reunirse con el gobierno.
- El Tip: El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, publicó “¡Francia está en llamas!” y vinculó los disturbios con “la inmigración de personas de un mundo diferente”.
Diálogo con orden. Asimismo, Emmanuel Macron reconoció que las autoridades subestimaron la violencia y pidió revisar la información policial para anticipar nuevos incidentes. También prometió escuchar a los jóvenes y atender sus preocupaciones por las condiciones de estudio, las perspectivas laborales y el costo de vida.
“Sus voces deben ser escuchadas sin prejuicios y sin minimizar las dificultades”, afirmó el francés, Reconoció además el malestar por el precio de los combustibles, afectado en parte por el conflicto en el Golfo Pérsico. Durante una visita de cuatro días a la región, buscará garantizar el suministro de combustible y gas.

Las movilizaciones fueron convocadas por sindicatos, estudiantes y activistas que buscan reactivar el movimiento de los chalecos amarillos, surgido en 2018 contra la injusticia social.
Se suman más países. Mientras tanto, en Italia, Milán registró nuevos enfrentamientos entre manifestantes y policías ayer. Cientos de jóvenes se concentraron cerca de la plaza del Duomo para protestar contra el costo de vida y las deficiencias de los servicios públicos.
La movilización derivó en el saqueo de un supermercado, barricadas, contenedores volcados, escaparates rotos y ataques contra agentes. La policía antidisturbios respondió con gases lacrimógenos, cañones de agua y cargas. Más de 60 personas fueron trasladadas a una comisaría para controles.
El sábado también hubo enfrentamientos en Turín, Bolonia, Brescia y Bérgamo, con 28 arrestos reportados. La primera ministra, Giorgia Meloni, condenó la violencia y convocó para este lunes una reunión de gobierno sobre orden público. La Confederación General Italiana del Trabajo, el principal y más antiguo sindicato del país, anunció una huelga general para el 20 de noviembre.
A su vez, en Albania, las protestas contra el primer ministro socialista Edi Rama continuaron el domingo por sexto día en Tirana. Al menos tres personas fueron hospitalizadas, entre ellas un periodista y un adolescente de 15 años.
Desde el martes, más de 270 personas han resultado heridas, incluidos unos 170 policías, y 167 fueron detenidas, según cifras oficiales.
Estudiantes y menores protestaron frente al Ministerio de Educación por las malas condiciones universitarias y el elevado costo de vida. La policía respondió con gases lacrimógenos y cañones de agua. También hubo destrozos cerca de la sede del Partido Socialista.
En tanto, Edi Rama rechazó dimitir y advirtió que las protestas ponen en riesgo el ingreso de Albania a la Unión Europea. “Los albaneses deben pensar con claridad: quieren o no quieren entrar en la UE”, afirmó en un video publicado en Facebook.
El gobierno canceló la visita que el mandatario tenía prevista para este lunes a Viena, donde se reuniría con el canciller austríaco Christian Stocker, partidario de la adhesión al bloque europeo. Albania es uno de los países más avanzados en las negociaciones y Rama aspira a incorporarlo en 2030.

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