MARCAJE PERSONAL

El CEU, lo que quedó de aquellos días

Julián Andrade*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: larazondemexico

El 31 de octubre, el CEU cumple 40 años. Por estos días se realizan actividades como conversatorios y publicaciones, pero sobre todo hay un reencuentro entre quienes participamos en aquellas jornadas de defensa de la educación pública, o eso creíamos, aunque ahora sepamos que existían múltiples matices.

Si lo vemos en retrospectiva, dentro del lapso de las cuatro décadas han despachado, en Los Pinos y luego Palacio Nacional, ocho titulares de la Presidencia de la República y siete rectores de la UNAM.

El país cambió de modo acelerado: se firmó un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá, el IFE se volvió autónomo y se dio paso a la alternancia en el poder político de modo pacífico.

En 1986, había nueve partidos políticos: PRI, PAN, PPS, PARM, PST, PDM, PMT, PSUM y PRT.

En 1987, nacería el PMS, producto de la fusión del PSUM con el PMT y con otras organizaciones como el PPR, la UIC y el MRP. Esto importa, porque de esas convergencias y de la escisión del PRI surgiría el PRD en 1989.

En 1986 yo estaba en el CCH Sur, plantel que a la postre resultó relevante por su capacidad de movilización y por los 21 días de paro estudiantil en que la UNAM estuvo cerrada (29 de enero a 18 de febrero de 1987), hasta que se derogaron las reformas del rector Jorge Carpizo y se hizo el compromiso de realizar un Congreso Universitario, como ocurrió, en efecto, en 1990.

El tiempo transcurrido permite el balance, complicado por la tensión entre la memoria personal y la historia. No es lo mismo, aunque por momentos se tocan y se explican.

El CEU, podemos decirlo, contribuyó a la etapa de democratización y nutrió, sobre todo, a los partidos y organizaciones de izquierda.

Quienes veían con desconfianza al PSUM o al PMS se sumaron con determinación a la construcción del PRD, sobre todo atraídos por la figura de Cuauhtémoc Cárdenas, candidato en 1988 del Frente Democrático Nacional.

¿El CEU era un movimiento democrático? En parte, aunque nunca resolvió lo que respecta al trato con las minorías, a las que despreciaba, tachaba de derechistas y sospechaba de contubernios con las autoridades. Una postal del futuro.

Esa deriva la advertía, con la puntualidad que acostumbraba, Carlos Pereyra en sus clases de filosofía política, donde, siguiendo a Alexis de Tocqueville, señalaba los riesgos de “la tiranía de la mayoría”.

¿Qué aprendimos aquellos días? La utilidad del diálogo y la negociación, aunque ahora atestiguamos que no eran referentes permanentes del ejercicio de la política y que las mayorías pueden imponerse cuando no hay una voluntad de construcción colectiva.

Hoy vale la pena la remembranza, la sorpresa de las vidas que construyeron —construimos— y los valores que permanecen.

Y es que algunas cosas no cambian. La democracia está en riesgo, la UNAM pasa momentos difíciles y uno piensa en los jóvenes que fuimos, que caminaron y resistieron. Quizá toque volver a hacerlo.

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