A las grandes dificultades que hoy enfrentan pacientes y personal médico del Instituto Mexicano del Seguro Social hay que sumar una no menos preocupante: Las fallas administrativas que ponen en riesgo las cotizaciones de miles de derechohabientes.
El caso que narro a continuación, llegó esta semana a mi escritorio y me encendió una alarma. Primero por extrañeza; después, por las preguntas que fue dejando el sigilo en torno a un problema que, al parecer, afecta ya a muchas personas.
Ella me pidió no revelar su identidad por temor a represalias. Mala señal.
Lleva años pagando sus cuotas al IMSS para mejorar su futura pensión. Está inscrita en la Modalidad 40, el esquema que permite a quienes dejaron de trabajar para un patrón seguir cotizando de manera voluntaria.
Quienes lo eligen deben cubrir sus cuotas en los plazos establecidos, y un solo pago omitido puede poner en riesgo años de esfuerzo económico.
Según el propio Instituto, al cierre de enero de 2026 había 272 mil 279 personas aseguradas bajo este régimen.
Cada febrero, ella recibe un talonario para sus pagos mensuales. En septiembre, el banco lo rechazó. Acudió a la Subdelegación 6 del IMSS en la Ciudad de México para obtener una nueva línea de pago, pero el personal no pudo generarla: el sistema no funcionaba.
Regresó varias veces, llamó a los servicios de atención y envió solicitudes por correo electrónico. Según cuenta, los propios trabajadores de la oficina tampoco podían realizar ciertos trámites, por la caída del sistema.
Septiembre terminó sin que pudiera cubrir su aportación.
No fue un problema exclusivo de esa subdelegación. El 17 de septiembre, Línea Directa reportó largas filas en oficinas del IMSS en Los Mochis, Sinaloa, por fallas que impedían imprimir las fichas de pago de la Modalidad 40.
Tres días antes, en Delicias, Chihuahua, el medio Código Tres informó sobre la incertidumbre de los asegurados y la alternativa que ofreció el IMSS fue pagar directamente en HSBC.
En Monterrey y Mérida hubo reportes similares.
El Instituto atribuyó la falla a una “ventana de mantenimiento” y aseguró que había opciones de pago disponibles.
Sin embargo, reconoció no tener una cifra de personas afectadas, ni ha presentado un balance de cuántos trámites quedaron pendientes.
El 8 de octubre, ella recibió una respuesta escrita de la Unidad de Atención a la Derechohabiencia: “Desde septiembre ya no se generan líneas de captura para la Modalidad 40, y puede pagar directamente en HSBC con su número de seguridad social”.
Así logró cubrir octubre. Septiembre, no: le dijeron que era imposible generar líneas retroactivas.
La respuesta sorprende porque la ficha oficial del trámite señala que quien no pague a tiempo debe cubrir sus cuotas de forma retroactiva, con recargos.
El propio IMSS ha declarado a la prensa que los asegurados inscritos en línea pueden descargar las líneas de los meses pendientes para ponerse al día. ¿Por qué a ella no?
La situación se volvió más angustiante cuando le propusieron dejar de pagar dos meses y solicitar después su reingreso.
El artículo 220 de la Ley del Seguro Social establece que la continuación voluntaria termina si se dejan de pagar las cuotas durante dos meses, y permite pedir por escrito el reingreso dentro de los doce meses siguientes.
Es decir, la institución la orillaba a interrumpir sus aportaciones en lugar de resolver una falla que es responsabilidad suya.
Ella quería pagar. Pidió ayuda y no obtuvo solución. Hoy corre el riesgo de perder semanas de cotización por un trámite que el propio Instituto no pudo resolver.
En junio de 2025, el IMSS anunció supervisiones bimestrales en la Modalidad 40 para validar, entre otras cosas, los reingresos por falta de pago y el correcto registro de las semanas cotizadas.
Por lo visto, esos controles no han sido suficientes.
Sería aventurado afirmar que los 272 mil asegurados de la Modalidad 40 enfrentan las mismas fallas. Pero los reportes en varios estados y los testimonios documentados en la Ciudad de México encienden una alerta.
¿Qué ocurrió en el sistema del IMSS durante septiembre? ¿Cuántas personas perdieron, o están en riesgo de perder, semanas de cotización por fallas atribuibles al Instituto? El IMSS ya debería haber dado respuestas.
La seguridad social en México no puede depender de que una ventanilla “tenga sistema”. Y mucho menos el derechohabiente debe de pagar tan caro por fallas que le toca resolver a la autoridad. Eso ya sería el colmo.