BAJO SOSPECHA

La crisis que el gobierno no reconoce

Bibiana Belsasso. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.<br>
Bibiana Belsasso. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: La Razón de México

Ocho días después de su primera marcha, trabajadores del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) volvieron a salir del Centro Médico Nacional Siglo XXI, este miércoles 21 de octubre. Iban rumbo al Zócalo, frente a Palacio Nacional, y llevaban en la mano una oferta que rechazaban desde la mañana.

Salieron por la tarde, con el uniforme verde del instituto. Esta vez se sumó un grupo de extrabajadores de la extinta Luz y Fuerza del Centro y otros.

El director general del IMSS, Zoé Robledo, junto con el secretario del Trabajo, Marath Bolaños, habían ofrecido ocho por ciento de aumento a los salarios del personal del Seguro, de los cuales cuatro corresponden al salario tabular y cuatro a la ayuda para renta.

LA LUCHA SIGUE

Trabajadores del Seguro Social se manifestaron, ayer, por el aumento salarial.
Trabajadores del Seguro Social se manifestaron, ayer, por el aumento salarial. ı Foto: David Patricio|La Razón

La primera propuesta había sido de 6.8 por ciento. Hoy, los trabajadores la rechazan. Y es que no sólo se trata del aumento a sus salarios, sino de reclamar las pésimas condiciones en las que están trabajando.

En casi todos los hospitales del IMSS, el personal médico no puede trabajar por falta de insumos, así que los están poniendo ellos mismos de sus bolsillos. En muchos otros casos les piden a los pacientes llevar el material.

Por lo pronto, se dijo que se había llegado a un acuerdo con ese aumento y que los marchistas se retirarían, pero muchos de los manifestantes acusan que ese acuerdo se ha dado solamente entre las cúpulas del poder y no los han tomado en cuenta.

Por ahora, los trabajadores acusan que el acuerdo se cerró “en lo oscurito”, sin incluirlos en la mesa.

La dirigencia del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS) aceptó el aumento; los grupos disidentes lo rechazan y para hoy está convocada otra marcha nacional.

Piden también la destitución del líder sindical, Rafael Olivos Hernández, mediante un Congreso Nacional Extraordinario.

Y es que los líderes sindicales del IMSS son afines a Morena y tienen cargos públicos, como diputaciones.

El personal de salud también pide la derogación del artículo 136 de los estatutos, al que llaman “ley mordaza”.

Y es que el personal de salud ha sido presionado para que no salga a declarar las carencias con las que están trabajando.

El salario es la parte visible; lo que reclaman médicos y enfermeras es que no pueden trabajar sin lo necesario. Requieren material, equipo y contratar personal eventual para aliviar la carga en clínicas y hospitales.

Y es que manifestándose también deberían estar los pacientes: hay miles de cirugías diferidas por falta de insumos y espacios. Pero, además, muchos trabajadores están amenazados con que no se les renueven sus contratos si se quejan del sistema de salud.

El pasado martes, un operativo policial y vallas limitaron el acceso de los manifestantes a Palacio Nacional, a donde iban a entregar un pliego petitorio.

Y mientras la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo reconoció rezagos, negó que exista una crisis. Lo cierto es que sí hay una crisis en el sistema de salud.

El presupuesto de salud de 2026 es de 996 mil millones de pesos, 5.8 por ciento más en términos reales que en 2025, de acuerdo con el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) y el Centro de Estudios de las Finanzas Públicas (CEFP).

En el primer trimestre, la Secretaría de Salud dejó sin gastar dos mil 660 millones de pesos, un subejercicio de 21.8 por ciento.

Es una vergüenza que, con tantas carencias, no ejerzan el presupuesto completo dedicado a salud. Y es que, si ese dinero se subejerce, se regresa a la federación y ya lo pueden utilizar en otros rubros que ellos decidan.

México destina 5.9 por ciento del PIB a salud; el promedio de la OCDE es de 9.3. El 39 por ciento del gasto sale del bolsillo de las familias, frente a 19 por ciento en la OCDE.

Entre 2018 y 2024, el gasto en medicamentos ha crecido 116 por ciento. Es decir, los mexicanos están pagando muchos de sus medicamentos, aunque sean derechohabientes, y cada vez están más caros.

El colectivo Cero Desabasto contó las recetas no surtidas en el IMSS: unos 1.6 millones al año en 2017 y 2018; 16 millones en 2020 y más de 22 millones en 2021.

La marcha de hoy fue de trabajadores del IMSS. Las cuotas que sostienen al instituto salen de las nóminas de todos los trabajadores del país y de sus patrones.

Pero, además de lo que invierten los trabajadores y sus patrones, las carencias del IMSS tienen un costo que pagan los pacientes: medicamentos que no se consiguen, citas con especialistas que tardan meses y cirugías que se retrasan. A esto se suman las denuncias de trabajadores por falta de personal, equipo y mantenimiento en los hospitales.

Para las familias, estas deficiencias pueden significar comprar medicinas por su cuenta, pagar atención privada o seguir esperando mientras su salud se deteriora. Quien aporta al Seguro Social con su trabajo merece atención oportuna, medicamentos y un tratamiento digno, y no lo están recibiendo.

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Si usted tenía pensado pensionarse con la Modalidad 40 del IMSS, hay un cambio que conviene conocer hoy.

El Diario Oficial de la Federación publicó el 21 de octubre un acuerdo que entra en vigor el jueves 22. Desde ahora, quien se inscriba sólo podrá cotizar con el último salario que tenía registrado en el IMSS o con ese monto más una UMA. Antes se podía elegir un salario de hasta 25 UMA.

Con esto se cierra la estrategia de registrarse con un salario bajo y, en los últimos años, antes de pensionarse, dar el brinco al tope para que el promedio y la pensión salieran más altos. Esa puerta ya no existe.

Quienes ya están inscritos conservan sus condiciones hasta que termine el periodo que contrataron.

Las pensiones que ya se pagan no cambian.

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