ENFOQUE MANUAL

Cuánta falta hace

Laura Garza*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: larazondemexico

Cada país enfrenta de vez en vez tragedias que cobran muchas vidas de personas inocentes, por negligencia, por accidentes, por la imparable fuerza de la naturaleza y por actos totalmente intencionados.

El dolor siempre se contagia más allá de las fronteras, la prontitud de la información nos acerca a la zona de desastre y ser espectadores de cómo reaccionan ciudadanos y autoridades, quizá para aprender por si algún día toca vivirlo.

Hace unos días nos tocó despertar en México con la noticia del choque entre trenes de alta velocidad en Toledo, uno en movimiento se impacta contra otro que se encontraba detenido.

Las escenas son dolorosas pero como suelen ser, son más rudas por los testimonios que acompañan el terror de ver cuerpos inconscientes, ensangrentados o destrozados.

Cuánta falta hace / Por Laura Garza / Enfoque manual ı Foto: Especial

Los videos y audios del operador desde el centro de control son complejos de entender, pero ante las fallas mecánicas del apagón de la LZB, esa líneas donde dividen el trayecto de los trenes, la cual no había recibido mantenimiento desde hace más de 30 años.

Hasta el día de hoy van 69 personas muertas y un caso por esclarecer. Desde el momento del accidente los Reyes de España cancelaron su agenda para trasladarse a Toledo, directamente al Hospital Universitario con las víctimas del accidente.

Los Reyes han sabido aprovechar el mal momento político que lleva España, para re posicionarse con la gente y sobre todo en este tipo de momentos de crisis humanitaria.

Hace 9 meses España tuvo otro accidente de trenes en Andaluz, pero fue un poco antes con las inundaciones de la DANA, en donde aparecieron ambos y en particular la Reina Letizia soportó el descontento de la gente, insultos, lodo lanzado pero se quedó a escuchar, a abrazar, a hacerse presentes.

El compromiso emocional, más que el de atender lal impieza de un lugar o llevar recursos. La gente, en todo el mundo, está ávida que los políticos, en el caso donde no tenemos una monarquía, se comporten como humanos, como ciudadanos que alguna vez fueron y no como los intocables y oportunistas en situaciones como estas.

Lo que hoy han vuelto a hacer, con sus atropellos, y esa imperfección de tiempos los Reyes han sabido estar, y sobre todo de-mos-trar las emociones que conllevan ver a parientes llorando la pérdida de sus hijos, parejas, amigos.

De ver cómo la Guardia Civil sigue trabajando todavía intentando rescatar cuerpos de los vagones más dañados.

Cada palabra, cada vez que agachan la cabeza en una señal de manera indirecta pidiendo perdón, o la mano como la tiene la reina Letizia sabiendo que lo que digan, no ayudará del todo, pero tienen que hacerlo.

Cómo nos hacen falta líderes políticos que sean humanos, y como una corriente de pensamiento, sino como el acto de ser igual al otro.

En nuestro país hemos dejado de ver a los políticos en el lugar de los hechos, en donde ocurrió un accidente, en el descarrilamiento de un tren, en una carretera bloqueada, a las afueras de un hospital, en inundaciones o en desastres naturales.

Ya no salen, emiten comunicados desde la comodidad de oficinas heredadas, con falsos lujos y una frialdad mayor que la de un congelador.

A los políticos se les ha olvidado que llevan sangre, que un día fueron ciudadanos, y que si nunca han sabido expresar sentimientoso emociones, hay asesores, especialistas que lograrían un mejor manejo de crisis y sobre todo, apostar por recuperar la confianza de sentirse acompañados.

Esto nos hace falta. Los españoles podrán criticar bajo su experiencia y su día a día, su política, su monarquía pero también hay que reconocerles a Felipe y Letizia que han sabido virar su imagen fría e “inservible”.

Hoy están y han hecho ver y sentir a la gente, que no hay línea de “sangre azul” entre ellos y los demás.

¡Cómo nos hace falta!

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