Jueves 28.01.2021 - 08:38

Arranca la carrera a 2024 en la 4T: Marcelo adelante

¿A qué juega Enrique Alfaro?
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Cuando en julio pasado, confirmado su triunfo electoral, el entonces Presidente electo López Obrador anunció a Marcelo Ebrard como parte de su gabinete, la lectura era confusa.

Por un lado, lo incluía en la primera línea de su equipo, lo rescataba después de un sexenio entre la sombra y la sospecha. Pero, por otro lado, lo colocaba en una cartera fuera del juego político local y las agendas prioritarias, limitando sus aspiraciones futuras.

A AMLO nunca le ha interesado la política exterior. No es prioridad en su proyecto. Por eso, parecía lógico descargarla en alguien de toda su confianza. Pero en las últimas semanas, las amenazas de Donald Trump contra el Gobierno mexicano, cambiaron las prioridades nacionales.

En lo que va del Gobierno, ningún secretario ha tenido espacio para lucimiento personal. Cada una de sus decisiones o anuncios pueden ser corregidos o desmentidos por AMLO sin importar cuánto los exhiba. Por eso, el papel de Ebrard en la crisis bilateral llama aún más la atención.

El Presidente no sólo le dio facultades más allá de su cargo y le permitió ser la figura central del Gobierno durante semanas, sino que le reconoció como un logro casi personal el acuerdo alcanzado.

Desde el arranque de cada Gobierno, suele hablarse muy anticipadamente de los posibles aspirantes a la sucesión. Es tan normal, como lo es ver a personajes sumarse o caerse de esta lista durante el sexenio.

En la 4T, el nombre de Marcelo Ebrard aparece naturalmente en esta lista junto a otros como Claudia Sheinbaum o Ricardo Monreal. Quizá Claudia sea la más cercana a AMLO o Monreal pueda tejer más acuerdos desde el Senado. Pero el perfil de Marcelo tiene algo que puede hacerlo el más atractivo para 2024: balance.

Mientras entre el lopezobradorismo, se le reconoce como un aliado leal al Presidente. Entre los que AMLO genera dudas, Ebrard es percibido como un político preparado, con cierta independencia, que no tiende al extremismo y con quien puede dialogarse.

Falta mucho para 2024 y, sin duda, un factor determinante será la fuerza con la que lleguen al final del sexenio tanto AMLO y Morena, como los aspirantes de la oposición. Quizá en un escenario “cómodo”, AMLO repita lo que hizo en 2018 en la CDMX, donde, aunque Monreal aparecía mejor posicionado, la fuerza de Morena vinculada a López Obrador era más fuerte que cualquier aspirante y prácticamente aseguraba el triunfo. Así, decidió por Sheinbaum.

Pero mientras ese momento llega, y con Donald Trump en modo campaña hasta noviembre de 2020 con México en el centro de su discurso, Ebrard está en el mejor lugar para construir sus aspiraciones.

Sí, su posición es de alto riesgo. Será responsabilizado de lo que resulte del acuerdo temporal alcanzado con el gobierno estadounidense, y de las crisis futuras que se acumulen.

Pero mientras otros requieren del respaldo público del Presidente, Ebrard entrega resultados en el único ámbito en que AMLO delega, y uno de los poquísimos temas de consenso entre los mexicanos. Sí, falta mucho, pero Marcelo arranca adelante.