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Javier Solórzano Zinser

Entre cohetes y varas

QUEBRADERO

Javier Solórzano Zinser
Javier Solórzano Zinser
Por:

No vamos a dejar de enfrentar todo el sexenio diferencia de opiniones y la confrontación entre la información y datos que tiene el Presidente y lo que instituciones, investigadores, especialistas, académicos y analistas presentan; las diferencias valen en la medida en que se debaten.

El discurso del informe pone de manifiesto dos maneras diferentes de ver y entender la dinámica del país. Para el mandatario existen elementos para asegurar que su gobierno está en el camino indicado y que sus estrategias llevan a una transformación, del otro lado aparecen informaciones fundamentadas que explican que las cosas no son como las plantea el mandatario.

Todo lleva a los terrenos de las consecuencias que produce la diversidad de concepciones en el desarrollo económico. Para el Presidente, la información de organismos internacionales que colocan al país con una caída mucho más severa en materia del PIB dista de la que él tiene.

Lo cierto es que estamos por debajo de Italia, Alemania, Turquía, Canadá, EU y Japón y todo indica que también lo estaremos de Brasil y Argentina, las cuales están por actualizar sus indicadores económicos. Sobre la multicitada España resulta que nuestro país alcanza menos 18.7%, en tanto que los españoles están en el 22.1% menos (datos del segundo trimestre).

El gran problema de tener información tan contrastante es lo que produce. Si no se tiene consenso sobre los indicadores económicos, la instrumentación de políticas públicas se convierte en un auténtico galimatías con la enorme posibilidad de que terminen fallidas o no cumplan sus objetivos.

La información que tiene el equipo del Presidente puede resultar cuestionable, porque se presentan datos que muy a menudo son diferentes de lo que organizaciones especializadas presentan.

Su afirmación sobre que es el segundo mandatario en el mundo con mayor popularidad contrasta con la revisión del pasado trimestre que coloca por encima de López Obrador a los mandatarios de Rusia, El Salvador, Nueva Zelanda, Australia e Italia entre otros.

No se trata de escatimar lo que ha hecho y hace el Presidente, lo cual es más de lo que cierta comentocracia hace ver. El problema es que no se ve por dónde pueden pasar las cosas a un nivel en que prevalezca la integración y un tono constructivo.

Por más que al Presidente no le guste, hay indicios de que crece su intransigencia y falta de autocrítica, la cual tarde que temprano se puede revertir porque la gobernabilidad es un acto colectivo no sólo de quienes gobiernan.

Lo que pretende hacer López Obrador en seis años es titánico. Más allá de sus genuinas intenciones lo controvertido es el método que utiliza para ello.

El Presidente ha crecido entre adversidades lo que lo ha llevado a ser una especie de peleador callejero, quizá por ello hay temas en que no permite que le pasen de largo. Difícilmente se detiene en plantearse si tiene la razón o no cuando se trata de asuntos que le son fundamentales.

Su equipo debe insistir, con todo y que se lleven coscorrones y regaños, en que debe tomar ciertas pausas para tratar de entender elementos externos que le pueden ser de gran ayuda, los cuales no debe verlos como crítica infundada o intencionada.

Quiera o no, va a tener que convocarnos a la unidad y diálogo, porque el futuro merece debate colectivo. Hay otros datos que están mostrando más que desencanto una mirada crítica ciudadana. Nadie pide que haga a un lado sus principios, porque por ellos en buena medida se le eligió.

Digamos que hay tiempos para lanzar cohetes y hay tiempos para recoger varas.

RESQUICIOS.

Que conste. “La seguridad del Presidente está en vilo, se juega la vida todos los días. ¿Y si le pasara algo? El PRI asesinó a su candidato a la Presidencia en 1994, asesinó a su líder Ruiz Massieu, son una pandilla de asesinos. ¿Qué pasaría si nos meten en una crisis política en algún momento?, ¿quién asume la Presidencia? El presidente o la presidenta de la Cámara”: Gerardo Fernández Noroña.