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El Canal Nacional

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Uno de los espacios emblemáticos de nuestra ciudad es el Canal Nacional. Es patrimonio histórico y cultural y uno de los dos únicos canales a cielo abierto que permanecen.

Este cuerpo de agua artificial fue construido en la época prehispánica y servía para trasladar productos agrícolas y llegaba hasta embarcaderos en La Merced y Jamaica.

En el libro El Canal Nacional, escrito por Edmundo López de la Rosa, se menciona que es una de las obras de ingeniería hidráulica de mayor avanzada, y el único con el adjetivo nacional en el país. En el siglo XIX, su adyacente Paseo de la Viga era una ancha calzada que maravilló a nacionales y extranjeros.

Hace un año, el Gobierno capitalino anunció una intervención para rescatarlo, convertirlo en espacio público y generar un esquema de mantenimiento permanente con la ciudadanía. La Jefa de Gobierno declaró que la última intervención fue en el 2006 y que fue abandonado los siguientes años (raspón al competidor Ebrard y otro a su villano favorito, Mancera), aunque omitió que en el 2012 fue declarado Espacio Abierto Monumental y que desde esa fecha debió estar listo el plan de manejo.

La intervención convierte al Canal Nacional en un parque público lineal; proyecto dividido en tres etapas, que abarca 8 km que irán de Río Churubusco a Anillo Periférico con una inversión estimada de 600 millones de pesos. Las actividades principales son sanear el cuerpo de agua, conservación de fauna, restauración de laderas e integración de la comunidad mediante la apropiación del espacio.

La intervención es hija del sueño y empeño de una sociedad civil (principalmente de Coyoacán e Iztapalapa) que desde mediados de los 90 del siglo XX, pero particularmente a partir del 2003-2004; se organiza y forma colectivos en pro de ese cuerpo de agua.

Esta participación vecinal es una historia de éxito que fue transformando un espacio que era un cuerpo de agua sucio, con maleza, depósito ilegal de basura y animales muertos, asentamientos irregulares, sitio de prácticas de santería, auténtico drenaje a cielo abierto y hasta abortada vialidad; en un lugar limpio, sostenible y que comienza a recuperar la belleza perdida, convirtiéndose en un espacio de disfrute comunitario.

Los vecinos reconstruyeron un entorno ambiental que permitió que llegaran aves silvestres y migratorias en el 2010; se han avistado hasta 50 especies en los últimos años.

El proyecto no contempla espacios para el culto religioso, no obstante que se utiliza para celebrar el día de la Virgen de la Candelaria y la Pasión en Semana Santa.

Los vecinos reclaman ser sujetos de la intervención y no objetos de la misma. La recuperación de ese camino de agua, es producto del sueño vecinal anclado en el trabajo permanente del proyecto, y un gobierno que lentamente lo ha ido compartiendo. Ese antiguo camino de barcos de vapor en el siglo XIX, trocó su agonía en río de vida.