Sacudida

QUEBRADERO

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Quizá estamos ante una sacudida al Gobierno de López Obrador, la cual se ve más profunda que el “culiacanazo”.

No somos de la idea de que vaya a bajar de manera sustantiva la popularidad del mandatario. La sacudida se agudiza porque vive expuesto, lo que lleva a que sea el responsable de todo lo bueno y malo, para hablar en sus códigos.

Muchas situaciones que se han venido presentando no han sido atacadas directamente o se han abordado de manera confusa, ambigua y hasta se ha señalado insensibilidad del Gobierno.

Quizá se deba a que no se quieren enfrentar algunos asuntos porque se tienen posiciones e ideas distintas, como podría ser el tema de las mujeres, lo que lleva a serios e importantes cuestionamientos.

Se le están sumando al Gobierno escenarios que lo pueden entrampar. No se vislumbra que el tema económico pueda entrar en una etapa virtuosa. El Banco de México ha ajustado de nuevo a la baja el pronóstico de crecimiento anual, lo cual ya no puede ser menospreciado, y tampoco se puede argumentar con la idea de que el crecimiento no importa, y menos con aquello de “tengo otros datos”.

Alfonso Romo lanzó una muy importante voz de alerta y alarma: aseguró que sin crecimiento y generación de empleos la 4T podría correr serios riesgos. Al país y al Gobierno se le puede venir una muy peligrosa suerte de tormenta perfecta.

Por un lado, la economía está padeciendo serios problemas, lo que anda provocando una imagen de desconfianza hacia el Gobierno, particularmente entre los empresarios mexicanos, que si bien no se atreven a decirlo en voz alta, lo han convertido en un secreto a voces.

Hay reportes de que se está presentando una fuga de capitales hormiga, quiere decir que están sacando dinero del país medianos y pequeños empresarios. No es notoria como podría ser la fuga de capitales de los hombres y mujeres ricos del país, la cual inmediatamente se detecta, pero sin la menor duda, afecta.

El otro componente de la tormenta perfecta, todo indica, es el coronavirus. El brote ya está produciendo efectos inevitables en la economía, el dólar y la bolsa, la cual esta semana ya empezó a padecer las primeras consecuencias de la enfermedad que tarde que temprano entrará al país, si no es que ya está entre nosotros y no se ha detectado.

Acreditados investigadores mexicanos pronostican que es sólo cuestión de tiempo para que aparezcan los primeros casos. Como suele suceder en situaciones como éstas, si alguien puede dar diagnósticos y precisar el estado de las cosas son los científicos, los mismos a quienes se les ha visto con desdén.

La concentración del poder en López Obrador tiene efectos múltiples, pero de lo que no hay duda es que está constantemente expuesto, lo que lleva a que él solo sea el Gobierno y que todo se concentre únicamente en su persona. Está empezando a vivir y padecer los inevitables estragos del ejercicio del poder y no se aprecia que esté haciendo algún tipo de acuse de recibo.

La presunta estrategia de utilizar distractores para someter la atención de la opinión pública en otros temas no puede durar mucho tiempo. Tarde que temprano va a aparecer aquello de “cuando el destino nos alcance”.

No han sido días fáciles para el Presidente, pero tampoco está en crisis o en preámbulo de ella. Lo que sí es que es un momento delicado el cual tiene que saber leer, haciendo a un lado frases comunes y sus filias y fobias.

El siguiente momento que tendrá que atender de manera diferente de como lo ha hecho es el 9 de marzo.

Más de la mitad de la población, más bien el total de ella, está atenta a las reacciones y acciones de ya saben quién.

RESQUICIOS.

Empezó formalmente la rebatinga por el INE. La CNDH se metió en líos que no ayudan a su de por sí desigual imagen, por la forma en que se decidió quien la encabezará. Lo que estamos viendo es sólo el preámbulo, las consecuencias ponen en riesgo la democracia.

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