Políticas para un confinamiento sin desempleo

Enfrentarse a la crisis
Por:
  • leonardo-nunez

La crisis económica que vendrá como consecuencia del coronavirus es inevitable, debido al colapso de la oferta y demanda de múltiples bienes y servicios en todo el mundo. Sin embargo, las acciones individuales de cada país crearán diferentes agravantes o atenuantes de dicha crisis, al punto que, por ejemplo, el desempleo se comportará de manera muy diferente en diversas latitudes.

Una de las políticas más ambiciosas y notables es el Coronavirus Job Retention Scheme (esquema de retención de empleo por coronavirus), una política creada por el gobierno de Reino Unido para tratar de disminuir de manera importante el despido de trabajadores como consecuencia de los confinamientos masivos. En lugar de apoyarse en el esquema de apoyo a los individuos una vez que fueron despedidos, como sucede con el pago de seguros de desempleo ya existente, el departamento de hacienda británica (HMRC, por sus siglas en inglés) creó un programa en el que los negocios que tuvieran que cerrar definitivamente por instrucciones del gobierno, como restaurantes, bares o tiendas, recibirían recursos para pagar a sus empleados el 80 por ciento de sus salarios, con un límite de 2 mil 500 libras mensuales (unos 72 mil pesos) por trabajador.

Con esta intervención tan ambiciosa, los empleadores no tendrían que despedir a ningún empleado, por lo que, al finalizar los confinamientos obligatorios, los trabajadores regresarán a sus cargos y, además, habrán mantenido casi la totalidad de sus ingresos normales durante la contingencia, por lo que la tasa de desempleo sería muy diferente a la que existiría si los individuos salieran de la pandemia teniendo que buscar un nuevo trabajo.

La cobertura de este programa no ha sido trivial, pues las últimas cifras oficiales reportan que alrededor de 935 mil empresas se habían inscrito, las cuales han pagado los salarios de 7.5 millones de empleados, que representan una cuarta parte de todos los trabajadores del sector privado del país. El costo de esta política tan ambiciosa es enorme (se estima que cuesta 12 mil millones de libras al mes) y, adicionalmente, se extenderá hasta octubre, en lugar de llegar hasta julio. Pero las autoridades gubernamentales han repetido en múltiples ocasiones que se requieren estas “medidas sin precedentes para tiempos sin precedentes”.

Llama la atención que este programa tan importante es producto de un gobierno liderado por el Partido Conservador, pero ante la posibilidad de la destrucción masiva de empleos, la intervención gubernamental para ayudar a sus ciudadanos y amortiguar el golpe de la crisis económica se ha hecho inevitable. En otras latitudes se han hecho programas similares, como el Kurzarbeit alemán, para cubrir 67 por ciento de los salarios o el Chimage Partial francés, que llega hasta 70 por ciento, lo que hará que, al terminar la crisis, sus sectores económicos puedan regresar con mayor facilidad a la normalidad y así afrontar la contracción económica con mejores condiciones, a diferencia de países, como Estados Unidos, donde a pesar de los grandes paquetes económicos de apoyo, no se diseñó una política específica para tratar que los empleados siguieran recibiendo ingresos y, además, no perdieran sus empleos. En donde nada se hace para proteger los empleos, las consecuencias serán aún más desastrosas.