Tarantino: audaz y creativo

El Oscar
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Quentin Tarantino, con una destacada trayectoria como director de 32 años, nos ofrece en Había una vez... en Hollywood (sigo pensando que era más afortunado y cinéfilo el título de Érase una vez... en Hollywood), uno de sus filmes más atractivos y personales.

No me parece la obra maestra que algún sector de la crítica ha pretendido ver, pero entiendo ese encanto que les produce porque ante todo, es un emotivo, cálido homenaje al cine mismo. Hay un evocador tono nostálgico que toca nuestras fibras.

Tarantino vuelve a hacer gala de su talento narrativo y logra grandes momentos. Pero su relato se excede, resulta demasiado largo y hay partes que salen sobrando. Lo que es innegable es que la película penetra nuestra mente y constituye toda una experiencia. Así es el cine de Quentin Tarantino. Es de los pocos cineastas que cada película suya impacta, tiene peso y fuerza propias, aunque no necesariamente resulten muy logradas. Todas poseen su sello peculiar, el recurso expresivo de la violencia. No hay muchos que puedan presumir lo mismo. Por supuesto, Scorsese y Spielberg, así como nuestro paisano González Iñárritu y Almodóvar, el alemán Haneke o el inglés Mike Leigh.

Tarantino es creativo y singularmente audaz. Su problema es que no sabe cortar a tiempo, sus historias resultan excesivas. Es víctima de su propia euforia. Desde Pulp Fiction, que ya cumplió un cuarto de siglo, tiende a las cintas de larga duración. Pulp Fiction se justificaba porque alternaba cuatro historias envolventes y el resultado fue tan sorprendente como impactante. Para mí, sigue siendo su mejor película. Desde entonces ha realizado ocho filmes y sólo dos de ellos (Kill Bill y A prueba de muerte) han durado menos de dos horas. El resto  tiene una duración mínima de 135 minutos.

Había una vez... en Hollywood se extiende por 160 minutos, casi lo mismo que sus tres anteriores películas: Bastardos sin gloria, Django y Los 8 más odiados. A todas les sobraban de entre 15 y 20 minutos, lo que ahora resulta evidente. Pero estoy seguro recibirá un buen número de nominaciones al Oscar, al nivel de Bastardos sin gloria, que tuvo ocho. Será el reconocimiento de la Academia de Hollywood a este sugestivo y sagaz testimonio de la Meca del Cine en los 60. Tarantino será nominado a Mejor Guion Original y Brad Pitt a Mejor Actor de Reparto, en uno de los mejores papeles de su carrera (él ya había actuado con Tarantino en Bastardos sin gloria).

*Personaje clave del filme de Tarantino es Sharon Tate, brutalmente asesinada en 1969, a los 26 años de edad, por la secta de Charles Manson, quien hace dos años murió en la cárcel. La guapa pecosa estelarizó la exitosa adaptación del best seller de Jacqueline Susann, El valle de las muñecas y protagonizó la deliciosa sátira La danza de los vampiros, de Roman Polanski, quien fuera su esposo.