El Enemigo del Cancer que anda en Tenis

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Foto: Kenji López Cuevas

“Y cada kilómetro, ¿a cuántas mujeres curará esta carrera?” Me preguntó, obstinado, mi colega Fernando cuando le platiqué que el 10 de mayo correría una carrera con causa para apoyar a mujeres que padecen cáncer de mama. “Ojalá correr fuera la cura, amigo”, le contesté y agregué: “habríamos millones de personas haciendo maratones diarios para combatir la enfermedad”.

De acuerdo al sitio oficial del grupo mediático especialista en deportes ESPN, el calendario de las carreras más importantes del 2015, que incluye 5k, 10k, medios maratones, maratones completos, ultras y con obstáculos, considera en su lista cerca de 150 carreras distribuidas en diversas ciudades de nuestro país. Esta lista incluye carreras reconocidas como los Splits, We Run, y el famoso Maratón de la Ciudad de México. Sin embargo, destacan también las carreras con causa, que representan aproximadamente el 15% del total y entre las que resaltan las que se corren para apoyar temas relacionados con la prevención de las adicciones, la no violencia y, por supuesto, las que aportan fondos para combatir al cáncer.

La carrera “Huellas”, organizada desde el año 2007 por la Fundación Cimab (Asociación Mexicana Contra el Cáncer de Mama A.C.), es una carrera con causa emblemática en nuestro país, pues su objetivo principal es concientizar a la población sobre la prevención y tratamiento del cáncer de mama, y además, con el uso de los fondos obtenidos han logrado canalizar a cerca de 40 mil pacientes a estudios o consultas médicas con precios preferenciales y han brindado cerca de 22 mil estudios de detección o consultas médicas completamente gratuitas.

La Fundación Cimab, creada en Octubre de 2002, surge como una iniciativa de Alejandra de Cima y Bertha Aguilar para compartir sus experiencias como sobrevivientes del cáncer de mama y a su vez acompañar y apoyar a más mujeres mexicanas que se encuentran diagnosticadas y en tratamiento para combatir dicha enfermedad.

A Bertha Aguilar, Socia de Cimab, tuve oportunidad de conocerla el año pasado, en mi primera participación corriendo la carrera “Huellas”. Cuando tenemos el privilegio de conocer a activistas sociales como Bertha es posible reconocer en ellos las cualidades que debe poseer un líder. Su carisma, entereza e inteligencia la han llevado, sin duda, a convertirse en referente nacional en la lucha contra el cáncer de mama.

En esa primera experiencia en “Huellas” percibí en el ambiente un elemento poco común a los que transitan en otras carreras: solidaridad. Mientras corría en aquella ocasión, vi en las espaldas de muchas corredoras y corredores letreros colgados o etiquetas planchadas en sus playeras con mensajes como: “Va por ti, mamá”, o “Estamos contigo, hermana”. Darles una palmada en el hombro y hacerles una seña con el dedo pulgar hacia arriba fue suficiente para recibir a cambio una sonrisa y un “gracias”. Al final de aquella carrera de 2014, mi papá y yo repartimos más de 500 artículos impresos de mi anterior artículo: “Una mujer real y su lucha contra una enfermedad real”, con el que comenzábamos a escribir nuestra experiencia en esta lucha apoyando a nuestra valiente guerrera: mi mamá.

Este año volvimos a correr la carrera “Huellas”, pero ahora lo hicimos en equipo. Mi hermano, mi cuñada y un angelito que viene en camino fueron parte del grupo de 11 amigos que corrimos por una causa en especial: hacerle saber a Tere, mi mamá, que estamos todos juntos en esta lucha contra el cáncer.

A nuestras playeras oficiales de la 8ª edición de la carrera “Huellas” les imprimimos una etiqueta en la parte posterior con la frase: #UnaOraciónPorTere. Fue indescriptible el que ahora, este año, nosotros recibiéramos las palmadas de apoyo y los gritos de: “¡Estamos con Tere!”; “¡Tere, échale ganas!”, mientras corríamos. Además, llevamos una pancarta con la misma leyenda, la cual al final de nuestra carrera firmamos por detrás con mensajes solidarios para mi mamá. Estoy seguro que esa pancarta fue su mejor regalo del Día de las Madres.

El cáncer es un duro adversario. De acuerdo a cifras al 2014 por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS) organismo de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) especializado en gestionar políticas de prevención, promoción e intervención en salud, cada año a nivel mundial se detectan 1.38 millones de nuevos casos y fallecen 458 mil personas por esta causa. A nivel mundial, el cáncer de mama se ubica entre las principales causas de muerte por cáncer junto con las de pulmón, hígado, estómago y colon.

La buena noticia es que existen diversas armas para prevenir y combatir al cáncer. “Se recomienda la autoexploración para fomentar la toma de conciencia entre las mujeres en situación de riesgo”, asegura la propia OMS. A nivel personal, en estos últimos casi tres años de lucha, hemos descubierto que la medicina convencional o alópata y también la medicina alternativa proporcionan grandes resultados en los pacientes que padecen cáncer. Sin embargo, estamos seguros que el arma infalible e incuestionable contra la que ningún tipo de cáncer logra fácilmente ganar la batalla es el amor de la familia y de los amigos.

El pasado 10 de mayo, sobre la principal avenida de la Ciudad de México, miles de personas corrimos con esa misma creencia. Y aunque correr, per se, no cura el cáncer, sí muestra a quienes padecen la enfermedad que no están solos y que en su lucha cuentan con más guerrilleros dispuestos a pelear hombro a hombro con ellos en la batalla.

Ese domingo, el enemigo número uno del cáncer anduvo en tenis. Para ser exacto, había más de 6,000 enemigos del cáncer en tenis, y aunque pareciera extraño, no utilizamos nuestras piernas en esa carrera, sino el corazón.