Narran viacrucis que vivieron para hallar a sus familiares

Línea 12 del Metro: Una noche más que se convirtió en tragedia para decenas de personas

Anoche, la Fiscalía de Justicia de la CDMX actualizó a 25 el número de personas que murieron en el percance, todas las cuales ya fueron identificadas y entregadas a sus familiares; Gobierno capitalino habilita micrositio sobre las personas afectadas en el accidente; reportan aún 68 hospitalizados y 23 personas reportadas en Locatel aún sin localizar

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Los padres de Nancy y Tania, ayer.Foto: Especial
Por:
  • Jorge Chaparro

La desgracia pega por partida doble

Con la caída de un tren del Sistema de Transporte Colectivo (SCT), la familia Lezama vivió el pasado lunes una doble tragedia: sus hijas, Nancy, de 22 años de edad, falleció, mientras que Tania, de 15, logró sobrevivir, aunque tiene fracturas en cadera, columna y cráneo, y de acuerdo con sus familiares, los médicos confirmaron que no hay la posibilidad de una operación inmediata; está reportada como grave en el Hospital de Xoco.

Nancy regresaba del trabajo acompañada de Tania, cuando ocurrió el desplome del Metro. Era vendedora de ropa en la tienda “Cuidado con el perro”, dentro del centro comercial Las Antenas, ubicado en Periférico Oriente, a unos kilómetros del lugar del accidente.

Su familia comenzó a buscarlas porque no llegaron a la hora acordada, además de que vieron en las noticias el reporte del accidente, en la ruta que Nancy utilizaba todos los días para regresar a su hogar en San Juan Ixtayopan, alcaldía de Tláhuac.

“Siempre estaba en contacto con Enrique, su novio, pero anoche ya no llamó”, contó Alejandro, primo de Nancy.

Ella se encontró con Tania para regresar juntas a su casa, contó Alejandro, pero ya no regresaron: “a Tania la ubicamos en el Hospital General de Tláhuac, aunque después se la llevaron a Xoco, y por eso pensamos que Nancy podía estar en algún hospital”.

Más tarde, personal de Locatel se comunicó con Enrique, novio de Nancy, para darle la noticia y avisar a su familia.

“Llamaron antes de la medianoche para informar que estaba en la Coordinación Territorial 6 de Iztapalapa, que había fallecido. Desde chiquillos siempre convivimos juntos. Era como mi hermana, de hecho, todos somos muy unidos y no… no puedo describir cómo me siento, todavía no me lo creo”, dice Alejandro, quien pide ya no hablar… ya no puede.

Luego de 18 horas de espera, el cuerpo de Nancy fue entregado a sus familiares.

José Luis (izq.), hijo de la víctima.Foto: Especial

Tardaron 20 hrs. en recibir cuerpo

El cuerpo de Luis Adrián Hernández, de 61 años, fue uno de los primeros en ser rescatado de la zona de desastre luego del colapso en una ballena del Metro en la Línea 12. Él regresaba de su trabajo, en un taller de hojalatería que montó junto con varias personas, allá por Calzada de la Viga.

“Fue a las 23:25 horas cuando lo sacaron del vagón, no sé cómo pudieron hacer eso, porque nos habían dicho que él estaba hasta abajo de muchas personas. Incluso, el certificado de defunción dice que tenía traumatismo múltiple”, comentó José Luis Hernández, hijo de Luis Adrián.

El hombre cuenta que todas las noches se sentaban a cenar para platicar y contarse las actividades diarias: “mi mamá lo estaba esperando, de hecho ella fue la que me avisó, porque yo también venía de trabajar. Mi hermano pasó por el lugar y vio el accidente, pero nunca se imaginó que ahí dentro estaba mi papá, pues ya muerto”.

El recuerdo de su papá lo hizo sonreír levemente y recordó que “siempre estaba de buen humor. Platicábamos mucho, éramos muy unidos”.

José Luis aclaró que no piensa recibir o pedir apoyos al Gobierno de la Ciudad de México, aunque reconoció que autoridades locales ofrecieron pagar el funeral, pero explicó que su familia cuenta con un servicio que cubre gastos funerarios.

“Además, ningún dinero que me den me va a devolver a mi padre”, sostiene, mientras respira profundo y levanta la mirada para quedarse unos segundos en silencio.

A unos metros, una persona grita preguntando por los familiares de Luis Adrián Hernández. Ha llegado el momento de recoger a su padre, luego de esperar más de 20 horas y cumplir con todos los requisitos.

A las 18:00 horas José Luis y su hijo salen a bordo de una carroza de la empresa Olympia que se encargó de realizar los servicios funerarios para que la familia pueda despedirse.

El Belisario Domínguez recibió a varios heridos.Foto: Especial

Sale de trabajar… regresa herida

Jazmín Zuleyma Sixto concluyó su turno en el área administrativa del Hospital Belisario Domínguez a las 22:00 horas del lunes. Una hora después regresó, pero a bordo de una ambulancia directo al área de urgencias; era una de las 79 personas que resultaron lesionadas tras el desplome de un tren de la Línea 12 del Sistema de Transporte Colectivo.

Su padre, Lauro Sixto, esperó por largas horas afuera del nosocomio de la Secretaría de Salud de la Ciudad de México, en espera de información sobre su hija, de 28 años.

“Ella trabaja aquí, como labora en el Insabi (Instituto de Salud para el Bienestar), estaba aquí en el hospital, iba de salida, y se subió al Metro junto con su marido, los dos trabajan aquí, viven allá por Chalco”, narró a La Razón.

El señor Lauro viajó desde este municipio. Durante el trayecto recibió la llamada de una compañera del trabajo de su hija quien se la comunicó.

“Se quejaba mucho mi niña; como pude llegamos porque no se podía creer, era un caos; mientras la estábamos buscando me llamó una persona para decirme que ya mi chamaca estaba en urgencias”, contó.

La conversación con su hija lo hace llorar. Jazmín es la mayor de sus cuatro hijos, pero para él sigue siendo su niña.

“Yo le dije: ‘¿qué pasó mi niña?’, ‘me duele papá, me duele mucho’, me decía que el estómago, supongo que ahí fue donde se lastimó”, confió el hombre, quien sabe que su hija está herida, pero viva.

Le resulta difícil hablar, se justifica, porque esta joven ha sido su mayor apoyo en el último año, debido a que no tiene un trabajo estable que le permita completar los gastos.

“Es un poco complicado porque es la mayor de mis hijas y usted no está para saberlo, pero con esto de la pandemia ha sido la que más nos ha echado la mano con esta situación del encierro y la falta de economía; es todo corazón mi chamaca”, concluye Lauro.

La hija de Sergio muestra una foto de su papá.Foto: Especial

Se retrasa y le toca vagón mortal

El lunes pasado Patricia Salinas acordó con su esposo, Sergio Alvarado, que se verían en la estación Atlalilco de la Llínea 12 del Metro. Sin embargo, él retrasó su salida unos minutos tras extender la despedida de su madre y su hermana, a quienes visitó en su casa ese día. La última comunicación que tuvieron por celular fue alrededor de las 22:15 horas, unos minutos antes de la tragedia.

“Me dijo que se le pasaron dos trenes, venía en el tercero, es el que colapsó, porque en la estación Tláhuac sólo vi llegar dos, entonces, ya no llegó. Cuando perdí yo contacto con él, yo estaba en la estación Olivos, muy cerca de donde colapsó la estructura, y él estaba en Culhuacán”, comentó Patricia mientras entrelaza sus manos.

La noticia la impactó de tal forma que no sabía cómo actuar: varios vagones habían caído junto con toneladas de concreto y fierros retorcidos; en uno viajaba su esposo, un hombre de 48 años, quien laboraba como técnico en una empresa colocando cámaras de seguridad. Patricia decidió irse a su casa para recoger a su hija de 14 años e ir a Valle de Chalco y regresar a Tezonco, ese recorrido lo hizo en un par de horas.

“Cuando nos sacaron del vagón, los policías nos dijeron que había colapsado el Metro, entonces yo me fui a mi casa para poderme regresar y comenzarlo a buscar. Mi única esperanza es que él siempre viajaba en el último vagón y parece que los que colapsaron fueron los vagones de enmedio”, dijo.

Junto con su hija visitaron primero el Hospital General de Tláhuac, pero le indicaron que su esposo no estaba ahí. Decidió ir al Belisario Domínguez, a donde trasladaron a la mayor parte de los heridos. Su hija muestra una foto de Sergio con la esperanza de que alguien lo reconozca.

Ahí la encontraron sus cuñados, concuños y su suegra quien permanece callada, solo escucha y seca con un pañuelo desechable sus lágrimas. Finalmente lo encontraron: Sergio fue internado en el Hospital de Xoco.