Argentina entra en pausa

AMLO-Peña Nieto
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Buenos Aires.- Cuando Mauricio Macri era alcalde de Buenos Aires solicitó la sede de los Juegos Olímpicos de la Juventud para la capital de Argentina; la presidenta era Cristina Fernández.

La relación entre el empresario-político y la muy intensa política no se ha distinguido por ser buena. Conviven porque no les queda de otra; de ahí no pasa. Para que Buenos Aires fuera sede de los juegos se requería de la anuencia de la presidenta. Fueron largas semanas las que pasó Macri antes de que Cristina, por fin, decidiera avalar la solicitud.

Para el entonces alcalde, hoy presidente de Argentina, lo que pasó fue un lance cerca de lo lamentable. Argumentó en su momento que pudo haber firmado la solicitud con anterioridad, pero que no lo hizo por razones políticas.

Es probable que así haya sido. Hoy, los dos políticos siguen abiertamente enfrentados, pero bajo diferentes posiciones.

El presidente está en medio de la mayor crisis que haya tenido a lo largo de su mandato. Estos días ha enfrentado manifestaciones y a los muy efectivos piqueteros, particularmente en Buenos Aires.

Argentina está en algo similar a lo que vivió en 2002, que se conoció como el “corralito”. Recordará aquello que le gritaban a todos los políticos, sin importar su signo: “que se vayan todos y que no se quede nadie”. Los argentinos de nuevo se oponen a la solicitud de cierto tipo de ayuda internacional; no quieren a la banca internacional ni al FMI.

Negociar con estos organismos es parte de la salida que imagina Macri, mientras el peso se somete brutalmente ante el dólar y la inflación está cerca de desbordarse. Ésta es la batalla más importante que va a enfrentar Macri en su administración. Según le vaya, se verá si hay futuro o no, en busca de la reelección.

Cristina Fernández no está en el mejor de los mundos. Nos cuentan analistas argentinos que hay indicios de que la expresidenta está metida en una red de corrupción, en la cual se incluye a su marido, Néstor Kirchner, expresidente del país, y a sus hijos. Cristina ha sido requerida por la autoridad, ha declarado en dos ocasiones y su camino, se ve, será largo.

Entre las acusaciones de corrupción y que la confrontación política con Macri es abierta, no se ve qué pueda terminar pasando. Lo que, según algunos, le da un respiro a Cristina es el hecho de que, siendo legisladora, tiene fuero.

El camino del Legislativo se ha convertido en una salida para algunos políticos que saben que pueden ir tras ellos o que, de plano, van tras ellos. Entre el fuero y el cobijo de los suyos, la estrategia les permite cierta tranquilidad. Carlos Menem es otro singular inquilino del Legislativo.

En medio de ésta y otras intensidades que por lo general se viven en Argentina, el sábado pasado, frente al histórico Obelisco sobre la también referencial Avenida 9 de Julio, se inauguraron los Juegos Olímpicos de la Juventud.

Fue un evento, hasta cierto punto, inédito. La inauguración se hizo, por primera vez en un evento de esta naturaleza, en la calle. Es la primera ocasión en que tanta gente pudo ver en vivo una

inauguración de Juegos Olímpicos, con la salvedad de que éstos son de la juventud.

El evento ha ido adquiriendo cada vez más importancia. Dura 12 días y en él compiten deportistas de todo el mundo, cuyas edades oscilan entre 14 y 17 años. No se entregan medallas, pero se reconoce a quienes triunfan.

Los juegos provocan una alentadora convivencia entre los deportistas, y de éstos con la gente, lo cual, de suyo, es complicado por los innumerables problemas de inseguridad.

Argentina va a tomar pausa por unos días, sin descartar uno que otro sobresalto.

RESQUICIOS.

Los venezolanos que huyen del régimen de Maduro también están en Argentina. Algunos se han logrado integrar al mercado laboral, pero muchos otros están a la intemperie y cada vez más desesperados. Venezuela se asemeja cada vez más a una olla exprés.