Cabos, Acapulco, Playa del Carmen; ¿qué quiere el narco?

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
Por:
  • gerardo_garcia

La barbarie no entiende de lógica. En el reino de la sinrazón, la principal fortaleza es la locura. Incomprensible lo que sucede. Los pistoleros dándose balazos en los pies y queriendo correr. El minero que inunda sus minas de agua sucia.

La sinrazón.

Ejecuciones en playas de Los Cabos y la costera de Acapulco. Intentos de ejecución –y ejecutados- en la avenida más visitada por el turismo en México: la Quinta en Playa del Carmen. La guerra entre cárteles que parece haber llegado para quedarse en las zonas turísticas del país. Y es que leer los reportes de prensa sobre lo sucedido el fin de semana muestra la gravedad del asunto. Tres personas fueron asesinadas en playas de Acapulco, y otras tres más, en una balacera que se registró en una playa de Los Cabos. El viernes un tatuador sufrió un intento de ejecución a una cuadra de la Quinta Avenida en Playa del Carmen con cientos de turistas de testigos. En el fin de semana se registraron nueve ejecuciones en Los Cabos. En Acapulco, catorce personas han sido asesinadas en las cercanías de Playa Condesa, y otras 544 –sí, leyó bien- en el puerto guerrerense en lo que va del año. Cancún está a punto de llegar a los cien ejecutados en este periodo de tiempo. Hay en efecto una embestida del crimen organizado que puede significar el mayor de los riesgos para el Turismo en México. Y hay que tener claridad de algo. Lo he escrito anteriormente: la inseguridad aleja al turista y este es el año más inseguro, a la par del más exitoso, en los principales destinos turísticos de México. Una ecuación que puede resultar en una verdadera bomba.

Es cierto que nunca antes habían viajado tantos turistas nacionales e internacionales, a Los Cabos, Riviera Maya, Vallarta o Cancún. Es igual de cierto que nunca antes habían testificado tantos turistas ejecuciones en sus narices. Es verdad que no se han caído los índices de ocupación de la misma manera en que se han incrementado las cifras de ejecutados; pero también es una realidad que ya hay advertencias de mayoristas y grandes operadores de viaje que advierten de una reducción en los viajes para el 2018 si la situación prevalece.

Entiendo, sé que las autoridades no han abandonado el barco. Que tanto las federales, como las estatales y municipales han fortalecido los esquemas de vigilancia; pero esto no ha dado el mejor resultado. Las ejecuciones no cesan y la violencia cada vez más se muestra en los ojos de los turistas. En la Quinta Avenida del destino caribeño ha habido este año varias ejecuciones, incluyendo las que se dieron en un bar repleto de turistas en enero pasado. Entiendo, pues, que algo no está dando resultado.

Lo que es difícil de entender es qué pretenden los líderes de los cárteles. Incendiar las plazas en las que operan –la venta a los turistas es un gran mercado y les produce muchas ganancias. Nadie, además, les impide ello- no parece efectivo en su estrategia. Alejar a sus potenciales compradores no parece lo mejor para su ilegal negocio. Pero ahí siguen; tratando de hacerse de territorios a costa de todo. Incendiando la milpa sin advertir que dejan infértil la tierra.

Y sí, allá ellos si pierden en su negocio. Lo malo es que su guerra amenaza la economía legal de miles y miles de personas que no tienen nada que ver en sus batallas.

Y la autoridad no puede esperar más.

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