Cuba y EU: manipulacion diplomatica

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Por:

Montserrat Salomón

Es cierto, la bandera norteamericana ondea ya en Cuba, pero antes ondeó la cubana en territorio estadounidense. Este detalle, infantil –si se quiere- representa una victoria para la propaganda oficial cubana, pareciendo decir “Sí, pactamos, pero ellos nos aceptaron primero así como somos.”

El encargado de presidir el evento histórico en el que la bandera norteamericana ondearía por fin movida por la brisa del caribe cubano, fue John Kerry. Este político cercano al presidente Obama, católico y reconocido crítico de la política tradicional norteamericana con respecto a Latinoamérica y, en concreto, a Cuba, fue el enviado simbólico que busca marcar una nueva era en las relaciones entre los dos países. Se rumora que entre él y Biden, otro católico, se cerró el tridente de influencia que, con el papa Francisco, logró este acercamiento final con La Habana.

El mensaje que busca asentar una administración saliente que ha sido muchas veces criticada por su aparente débil política exterior no varía mucho del discurso tradicional, pero cambia radicalmente las formas: Estados Unidos apoya los atisbos de apertura en Cuba desde su tradicional defensa de los valores democráticos pero sin el giro intervencionista que dividía al continente.

La continuidad de esta apuesta de Obama por salir de su mandato dejando un continente más unido depende de la aprobación de las cámaras –que están en su contra– y del resultado de las elecciones presidenciales –que es incierto-. Sin embargo, existe la esperanza de que este político estadounidense inicie un movimiento que sea imparable, gracias al deseo de tantos de ver por fin normalizadas las relaciones entre estos dos países.

Aunque la apertura de estas embajadas es algo para celebrar, no podemos dejar de notar que Cuba sigue siendo Cuba. La cobertura de la histórica visita de Kerry a la Isla tuvo su dosis de manipulación mediática. Para empezar, el evento lo cubrieron los medios oficiales y hasta el Internet cubano –bastante distinto a la versión que todos conocemos de la red global- fue curiosamente dispuesto para hacer ver la visita de este político como una respuesta de Cuba ante la previa apertura de su embajada en EU, dejando bien parado al régimen castrista por haber logrado que se abriera su embajada y respondido con la cortesía de recibir a Kerry para la apertura correspondiente.

Así, esta apertura está rodeada de una guerra de percepciones que tienen finalidades muy distintas: para Obama se trata de definir su legado como estadista mientras que para Castro se trata de abrirse al mundo sin rendirse ideológicamente. Una verdadera muestra de una salida diplomática a un viejo conflicto tan lleno de ideología y tan falto de razón.

msalomonf@gmail.com