Diputados de 152 mil 446 pesos

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Una de las patas cojas de la democracia mexicana es la imposibilidad de que sean los ciudadanos quienes puedan reelegir a los legisladores según la capacidad y el trabajo de éstos. Una facultad que, en cambio, sí se abrogan los partidos.

Así, lo que termina funcionando es una reelección no inmediata, porque una sabulosa ley que viene desde 1933, permite a los políticos dejar pasar un periodo para presentarse de nuevo a los comicios por su cuenta, o ser impuestos por los partidos a través de la vía plurinominal.

Es por eso que, en la Legislatura que arranca el próximo primero de septiembre, más de 70 diputados del PRI, PAN, PRD, PT y el PANAL ocuparán por segunda, tercera, cuarta y hasta por quinta ocasión una curul en el Palacio Legislativo de San Lázaro.

Entre quienes han sido diputados federales hasta cinco veces figuran los prisitas Armando Neyra Chávez, dirigente de la CTM en el Estado de México, y César Augusto Santiago.

Es probable que Neyra y César Augusto posean cualidades, al menos para saber convertirse en profesionales de la política, a pesar de que ésta no exige de un título que se obtenga después de quemarse las pestañas estudiando una carrera en la universidad.

Como sea, es una vocación rentable: proporciona inmunidad en contra de cualquier delito y garantiza un salario mensual de 77 mil 888 pesos por concepto de dieta, 45 mil 786 para la “asistencia legislativa” y 28 mil 772 para actividades de “gestión y atención ciudadana”.

Aunque eso de “gestión y atención ciudadana” viene a ser un sofisma: los electores no han podido ver a los legisladores que eligen caminando por el barrio o tocándoles a la puerta para saber si se les ofrece algo, a pesar de que son ellos quienes pagan sus sueldos mediante sus impuestos.

De ahí que debería de existir reelección inmediata por parte de la ciudadanía para que ésta pueda obligar a sus representantes a asumir un papel acorde con sus intereses y no, tal cual sucede ahora, con los grupitos de poder dentro de los partidos.

Eso sería en un mundo ideal para los ciudadanos.

Pero, ahora, el negocio redondo es para los legisladores: sólo trabajan dos veces por semana y eso cuando hay periodo ordinario, que es de febrero a abril y de septiembre a diciembre.

Sin tener que rendir cuentas a quienes les pagan.

¡Y ganan 152 mil 446 pesos!

ruben.cortes@3.80.3.65

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