El ambiente talachero

Fervor botanero
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Los talleres mecánicos populares son piezas imprescindibles del paisaje urbano. En su clásico decorado cohabitan, sin empacho ni recato alguno, imágenes religiosas con las de ídolos del futbol y frondosas divas. Los acordes de música “séntida” y sabrosona acompañan el trabajo cotidiano y los albures forman parte de su rico y divertido folclor. A la menor oportunidad, los maestros —mairos pa’ los cuates— y sus chalanes echan a andar la maquinaria “don juanesca” y lanzan el piropo, por lo general atinado y ocurrente.

El cliente, si corre con suerte, recibe un diagnóstico veraz y el precio justo. De lo contrario, a temblar. El “uyyy don o jefa” es el preámbulo a una posible transa.

Visitar estos negocios es un viaje al más puro surrealismo. Con una actitud positiva son tan disfrutables como un espectáculo cómico costumbrista, con la ventaja de que la entrada es gratuita.

[caption id="attachment_806021" align="aligncenter" width="1314"] Fotografía: Cuando la ranfla, nave o moto fallan, y no hay garantía de fábrica, la siguiente parada obligada es en estos pintorescos lugares[/caption]