Jueves 24.09.2020 - 00:13

El diabólico Robertson y Haití

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Pat Robertson es un “ministro de la palabra”. Predica desde su canal de televisión el Cristian Broadcasting Network (CBN) en todo Estados Unidos. Tiene bastante influencia en los círculos cristianos conservadores, y la verdad es que le falta un tornillo.

El miércoles hizo un análisis sobre lo ocurrido en Haití, que no tiene desperdicio:

“Algo sucedió hace mucho tiempo en Haití y la gente no quiere hablar de ello. Los haitianos vivían bajo la bota de los franceses. Napoleón estaba ahí. Ellos ( los isleños) hicieron un pacto con el diablo. ‘Te serviremos si nos quitas de encima a los franceses’. ¡Es una historia auténtica! El diablo les dijo: ‘Ok, denlo por hecho’. Se deshicieron de los franceses, pero fueron maldecidos. Esa isla fue partida en dos. De un lado Haití y del otro República Dominicana. La República Dominicana es próspera, sana, llena de balnearios. Haití es desesperadamente pobre. La misma isla”.

Robertson tiene una solución para terminar con las calamidades: “Ellos deben encontrar a Dios y nosotros debemos orar por ellos. Soy optimista, algo bueno debe surgir de esta tragedia”.

Por fortuna, la comunidad internacional está muy lejos de los pensamientos trasnochados e ignorantes de Robertson.

Es más, en marzo de 2009 el ex presidente de Estados Unidos William Clinton fue nombrado embajador especial de Naciones Unidas para Haití.

Dentro de su mandato está “asistir al gobierno y al pueblo de Haití en sus esfuerzos por crear nuevos puestos de trabajo, mejorar las infraestructuras y la prestación de servicios básicos, reforzar las medidas de preparación y recuperación en casos de desastres”.

En la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití tenían claro que podría ocurrir cualquier desgracia. Nunca imaginaron que les pegaría a ellos directamente, ya que tenían puesta la vista en los huracanes que azotan y devastan a la isla y en los movimientos complejos de la política haitiana.

No es fácil la tarea de Naciones Unidas en ese país y la enorme tragedia que ahora mismo se vive sin duda complicará el panorama.

Hace unos meses el Parlamento decidió establecer el salario mínimo diario.

La primera propuesta fue de 200 gourdes (64 pesos). Las protestas del sector empresarial no se hicieron esperar y la reacción de estudiantes y trabajadores no fue menor. En un acto de ingeniería política el presidente, René Préval, logró un acuerdo en 125 gourdes (40 pesos).

En noviembre están programadas elecciones presidenciales en Haití.

Ojalá que el golpe que les propinó la tierra no posponga también el sueño de libertad y democracia al que sin duda tienen derecho los haitianos.

fdm